
Instalación de la Comisión 50+1 VPMRG

La Colectiva Nacional 50+1 expresa su apoyo y sororidad con nuestra querida compañera Blanca Alcalá Ruiz, Diputada Federal, quien fue víctima de la delincuencia en la carretera México-Puebla.
Este hecho resalta la creciente inseguridad en el país, especialmente para las mujeres.
50+1 hace un llamado urgente a las autoridades para que refuercen las medidas de seguridad en todas las carreteras del país exigiendo justicia pronta y expedita en este y otros casos que no pueden quedar impunes.
Seguiremos alzando la voz por un México seguro y justo para todas y todos en particular de niñas, niños y mujeres.
Quien iba a pensar que después de 200 años y a lo largo de 65 presidentes, por primera vez en la historia de nuestro país, le fuera entregada a la doctora Claudia Sheinbaum Pardo la constancia de mayoría con lo que se declaraba la validez de la elección. La primera mujer nombrada al frente del Poder Ejecutivo Federal en México.
Larga ha sido la lucha que han librado las mujeres en México por alcanzar sus derechos. Los registros más significativos los encontramos en aquel movimiento que surgiera en 1910 con “Las Hijas de Cuauhtémoc” en el que las mujeres exigían, entre otros aspectos, su participación en condiciones de igualdad respecto al género masculino.
Surge posteriormente el Primer Congreso Feminista en 1916 que, en su convocatoria refería “…es un error social educar a la mujer a una sociedad que ya no existe habituándola a que, como en la antigüedad, permanezca recluida en el hogar […] para que puedan formarse generaciones libres y fuertes es necesario que la mujer obtenga un estado jurídico que la enaltezca, una educación que le permita vivir con independencia, buscando en las artes subsistencia que le permita vivir con independencia…”.
En 1923 el voto de las mujeres es reconocido en elecciones municipales y estatales en Yucatán y Elvia Carrillo Puerto, que luchó por la reivindicación de los derechos políticos de las mujeres, resultó la primera candidata electa al Congreso de Yucatán. Hasta 1947 sería reconocido el derecho de las mujeres a votar y ser electas.
Otros registros y avances se dieron con el transcurrir de los años, pero es hasta 1953 cuando se publica en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 34 constitucional, en la que se estableció el derecho a las mujeres a votar y ser electas.
Posteriormente, Baja California se convierte, ese mismo año, en el primer estado donde las mujeres emitieron su voto. A nivel federal, las mujeres pudieron votar por primera vez en 1955. Más de veinte años tuvieron que pasar para que Griselda Álvarez Ponce se convirtiera en la primera gobernadora de una entidad federativa en 1979 (Colima).
Así, a cuenta gotas se han ido abriendo algunos espacios para la participación de las mujeres en la esfera pública. Casi otras dos décadas después, en 1993 la legislación electoral federal ”recomendó” a los partidos políticos promover mayor participación de las mujeres; en 1997 se estableció que las candidaturas a diputaciones y senadurias no debían exceder del 70% para un mismo género; en 2002 se obligó a los partidos políticos a registrar al menos el 30% de candidaturas femeninas.
Es hasta 2014 que es elevado a rango constitucional el principio de paridad de género, con ello entre otros aspectos, casi se alcanza la paridad de género en 2018 en el Senado de la República y, por primera vez en la historia de México, se logra la paridad en la Cámara de Diputadas y Diputados en 2021, gracias a una regla de ajuste impulsada desde el Consejo General del Instituto Nacional Electoral y retomada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
A nivel local, entre 2021 y 2022 se renovaron los 32 Congresos locales, en 16 de ellos se contó, también por primera vez en la historia de nuestro país, con una mayoría de legisladoras.
A nivel de las gubernaturas y gracias a la reformas establecidas en diversas normativas en 2019 denominada “Paridad en Todo”, entre 2021 y 2023 10 mujeres lograrón obtener el triunfo en el Poder Ejecutivo estatal gracias a los acuerdos del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Por todo lo anterior, esta elección ha hecho historia; dos mujeres compitiendo por un mismo cargo y hoy, independientemente de los colores o ideologías partidistas, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo es la representación de todas las mexicanas que lucharon y luchan por un país donde puedan ser tomadas en cuenta, en el que no se les discrimine, donde no se les desplace, en el que su participación sea auténtica y legítima.
México logra al fin coronar una larga lucha que nos da el soporte para seguir defendiendo nuestros derechos y proteger los alcanzados.
Hoy México deja un piso más firme para nuestra democracia representativa. Hoy tenemos una Presidenta, con ‘A’.
Fuente: eluniversal.com.mx
Una buena noticia tenemos en torno a temas relativos a los derechos de las mujeres y su acceso a una vida libre de violencia, atenderemos en este espacio de reflexión en torno al Día Naranja cómo en todas las agendas públicas se está poniendo en la mesa, como un tema prioritario, el impulso a un sistema nacional de cuidados.
La Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados ENASIC proporciona información estadística sobre la demanda de cuidados en los hogares y las personas que brindan cuidados; identifica la demanda y cobertura para la población objetivo de cuidados; e indaga las repercusiones en la vida de las personas cuidadoras, en específico de las mujeres, y el impacto en la incorporación laboral. También, identifica las redes de apoyo, la percepción de la población acerca de la responsabilidad compartida en el cuidado, entre otros.[2]
En su versión 2022 según este instrumento en México los hogares con personas susceptibles de recibir cuidados corresponden al 77.8%, las personas susceptibles de recibir cuidados 28.8 % son hombres y 29.5% mujeres. Las personas con discapacidad o dependencia por parentesco de la persona cuidadora principal 30.7% es la madre, 3.0 millones de personas reciben cuidados por algún integrante del hogar.
En nuestro país las mujeres sostienen el 75 % del cuidado no remunerado en México y dedican 43 horas semanales, en promedio, a tareas del hogar y cuidado no remunerado, esto es 2.3 veces más que los hombres, es decir hay un impacto diferenciado que deja en desventaja a las mujeres, pues muchas mujeres no tienen la oportunidad de elegir entre quedarse en el hogar o salir a trabajar, y no pueden desarrollarse plenamente ni en libertar de elegir.
Como lo afirma ONU Mujeres, “los estudios sobre el empoderamiento económico de las mujeres ha recibido una atención creciente en los últimos años, identificando los factores que lo limitan y lo posibilitan, entre los cuales los sistemas de cuidados son un factor clave, porque inciden en la reducción y redistribución del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que realizan las mujeres.”[3]
Por eso es necesario crear un conjunto de políticas, programas y acciones articulados para garantizar los derechos de todas y todos aquellos que necesitan y brindan cuidados, un sistema que garantice el acceso y disfrute del derecho a los cuidados estableciendo la corresponsabilidad entre mujeres, hombres, familias, comunidad, mercado y el Estado. Los componentes de un sistema de cuidados son una legislación que le regule, servicios de cuidados accesibles dentro y fuera del hogar, mejoras en las condiciones de trabajo de las personas cuidadoras, distribución entre la sociedad, el mercado laboral y el gobierno y el reconocimiento de la importancia del sector de cuidados.
Es tan importante el impacto de este sistema principalmente en las mujeres, en las personas cuidadoras y en quienes reciben los cuidados, que las nuevas autroidades electas no pueden ignorar su responsabilidad para instrumentarlo, lo cual nos genera una positiva expectativa, y sobre el que los grupos feministas y las activistas no quitaremos el dedo del renglón y la exigencia permanecerá hasta que sea una realidad.
Queremos cotidiano una sociedad con mujeres empoderadas, que puedan desarrollarse y encontrar su plenitud, en la que los roles de cuidado se compartan entre quienes tienen la responsabilidad y encontrando un estado que respalde dichos quehaceres, y autoridades que dimensionen la urgencia de su implementación, eso lo queremos cotidiano.
Nota al margen. Queridas personas lectoras de la cotidianidad de las mujeres, en ocasión y a propósito de la reciente jornada electoral, les hago llegar mi agradecimiento por su confianza y respaldo, seguiré trabajando con todo ánimo en torno a todo aquello que permita que las mujeres tengamos acceso a una vida libre de violencia.
Fuente: mxnoticiero.com