por Maura Arredondo | Oct 8, 2024 | De las plumas 50+1
Los distintos Poderes de la Unión y la autoridad electoral deben entablar un diálogo
La reciente reforma constitucional por virtud de la cual las personas integrantes del Poder Judicial de la Federación serán electas por el voto ciudadano es el principal reto que enfrenta el Instituto Nacional Electoral (INE) desde su creación en 2014 y desde el Instituto Federal Electoral (IFE) en 1990. Mucho se ha hablado y debatido sobre diversos aspectos de esta reforma constitucional y, para el INE, de la necesidad de que la autoridad administrativa electoral establezca los criterios para materializar los mecanismos de la elección de jueces, juezas, magistraturas, ministras y ministros por el voto popular, una elección sin precedentes.
El decreto de reforma establece los parámetros generales de la modificación del proceso de designación del personal jurisdiccional; no obstante, aún falta delinear con exactitud detalles que resultan relevantes para el desarrollo de las facultades del INE en la gestión, planeación e implementación de cualquier proceso electoral.
Esto es entendible, ya que se trata de una reforma a nivel constitucional, cuyo alcance no debe ir más allá de definir a grandes rasgos los principios generales de este nuevo mecanismo de designación.
Después haber culminado recientemente la organización de las elecciones más grandes de la historia de nuestro país, el INE se enfrenta a un fenómeno electivo de proporciones mayúsculas y de una complejidad organizativa que, por supuesto, requiere del despliegue ordinario de todas sus facultades para cumplir con esta nueva atribución y continuar garantizando los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad, objetividad, transparencia y paridad que caracterizan su actuar.
Ante este escenario, la pregunta natural que subsiste es con qué presupuesto podrá el Instituto realizar estas elecciones, con todas las medidas que otorgan seguridad y certeza al proceso electoral. La calidad del proceso electoral y el grado de eficiencia del Instituto dependerán tanto del compromiso del personal del servicio profesional de carrera y todas las personas que contribuyen en la organización de las elecciones, que elección tras elección se evidencia, así como del financiamiento que se otorgue al Instituto para que pueda realizar sus actividades. Hasta el momento esto último no se ha definido y es de la mayor importancia para que la elección electoral judicial pueda materializarse tal y como fue pensado por el constituyente permanente.
Me parece que, más allá de que esto sea una limitante para el despliegue de nuestras atribuciones, representa un reto para que las personas titulares de los distintos Poderes de la Unión y de la autoridad electoral entablen un diálogo y formen los consensos necesarios para dotar al Instituto de los recursos necesarios para cumplir con lo que la ciudadanía espera de este nuevo proceso electoral judicial.
Es en estos momentos en los que resalta el compromiso de los distintos Poderes en que esta nueva elección se consolide con los estándares de garantía con los que fue pensada, así como la capacidad de negociación y diálogo de este Instituto para organizar elecciones como siempre lo ha hecho: en el marco de sus atribuciones, brindando confianza a las y los mexicanos en que su voto será respetado y se verá reflejado en los resultados electorales de la elección de que se trate.
No me cabe duda de que esta elección, cuyo proceso electoral con la sesión del Consejo General realizada el día de ayer será todo un éxito, pues el INE cuenta con los conocimientos técnicos necesarios y, sobre todo, el personal cualificado para que así sea.
Fuente: eluniversal.com.mx
por Maura Arredondo | Oct 3, 2024 | De las plumas 50+1
“Llegamos todas”, dijo la primer presidenta de México, y dedicó un amplio y emotivo espacio de su primer mensaje para enlistar a las que abrieron brecha
“Llegamos todas”, dijo la primer presidenta de México, y dedicó un amplio y emotivo espacio de su primer mensaje para enlistar a las que abrieron brecha y a las que la acompañan en este 2024, aunque le faltaron muchas y solo se comprometió a que las mujeres de 60 a 64 años tendrán un apoyo bimestral como un reconocimiento a su trabajo.
Este apoyo es una muy buena noticia, pero ella y todas las mexicanas, merecemos más: sabemos y necesitamos que una mujer tan poderosa como lo es ya Claudia Sheinbaum, responda a la dolorosa realidad de carencias, violencia y falta de oportunidades que viven millones de mexicanas.
Un discurso emotivo que no es suficiente; potenciar a México demanda incluir con hechos a quienes somos más de la mitad de la población. Si en su mensaje ocupamos un espacio relevante, esperamos que sus decisiones durante los próximos seis años, se traduzcan en acciones y presupuestos para una verdadera construcción de igualdad.
Porque si “continuar con el humanismo mexicano, con la cuarta transformación”, como afirmó, es ignorar el desmantelamiento del incipiente sistema de cuidados que teníamos (escuelas de tiempo completo y estancias infantiles, por ejemplo), se cierran las puertas a muchas familias que, jefaturadas por mujeres o no, requieren del apoyo y el acompañamiento del Estado para sacar adelante a sus hijos.
Da escalofrío pensar que en “este segundo piso” de la transformación, tampoco regresarán los recursos destinados a atender los problemas de salud que viven las mexicanas, empezando por todos los tipos de cáncer. O que la impunidad y la falta de prevención para atender los diferentes tipos de violencia que viven las mujeres, se mantendrán ignorados.
La congruencia de Claudia Sheinbaum está a prueba. La llegada de una mujer a la presidencia sí es una conquista histórica de la lucha que hemos dado miles de mexicanas durante décadas, pero lo más importante es qué historia va a escribir esta presidencia, porque si de algo estamos claras hoy las mexicanas, es que no accedemos a nuestros derechos con la misma facilidad que nos mencionan en poemas, canciones, discursos y promesas de campaña.
La presidenta tiene la oportunidad de cerrar el paso a las especulaciones patriarcales que dudan de su fuerza y autonomía. Tiene todo el poder para corregir el rumbo y la gran oportunidad de diferenciarse de un gobierno que fue cruel y omiso con las causas de las mujeres.
Ser mujer no es sinónimo de gobernar mejor, todo depende de la visión y la decisión. Nos definen nuestras causas y sobre todo la congruencia entre lo que decimos y hacemos.
La pobreza tiene rostro de mujer. Y son las mexicanas con mayores carencias, las que siguen buscando a sus hijos e hijas desaparecidos; las que no tienen atención médica preventiva y mucho menos medicamentos o cirugías; las que son madres adolescentes por falta de oportunidades; las que sufren violencia o son asesinadas por el simple hecho de ser mujeres, y las que no pueden desarrollarse laboralmente, porque no tienen quién cuide de sus hijos o de sus adultos mayores.
Nuestro país requiere de una urgente reconciliación, dejar atrás el divisionismo y la polarización. Empezar por apoyar a todas las mujeres, haría una gran diferencia, un país más justo e igualitario y una mejor presidencia.
Fuente: heraldodemexico.com.mx
por Maura Arredondo | Oct 3, 2024 | De las plumas 50+1
El 1 de octubre de 2024 será recordado como un día histórico para México, por primera vez, una mujer asume la presidencia del país.
El 1 de octubre de 2024 será recordado como un día histórico para México, por primera vez, una mujer asume la presidencia del país, y lo hace con una frase que resuena en millones de mexicanas: «No llego sola, llegaron todas». Claudia Sheinbaum, exjefa de gobierno de la Ciudad de México, ha roto una barrera que parecía imposible, pero lo ha hecho con una visión clara: su llegada al poder no es solo un triunfo personal, sino un logro colectivo de todas las mujeres que han luchado por la equidad y la justicia en un país marcado por profundas desigualdades de género.
La Frase que Marca un Cambio: “Llegaron Todas” El mensaje de Sheinbaum durante su toma de posesión es poderoso, no solo por su simbolismo, sino por lo que representa en un contexto más amplio. Decir «llegaron todas” no es solo un reconocimiento a las mujeres que la precedieron y allanaron el camino, sino un llamado a que más mujeres se sumen a la vida política, social y económica del país.
Este es un momento de apertura para que las mujeres, desde distintos ámbitos, asuman el rol que les corresponde en la transformación de México. En su discurso destacó los logros alcanzados por los movimientos feministas, desde la lucha por el voto femenino hasta la creciente representación de mujeres en la política.
Sin embargo, también subrayó que aún queda mucho por hacer. Con estadísticas alarmantes sobre la violencia de género, la brecha salarial y la falta de acceso equitativo a oportunidades, la nueva presidenta dejó en claro que su administración tendrá como prioridad abordar estos problemas de raíz. Más Mujeres en el Poder, hacia una Participación Activa y Visible La llegada de una mujer a la presidencia de México marca el inicio de una nueva era en la que las mujeres están llamadas a tener una mayor participación en los sectores clave del país. No es solo un avance en términos de representación política, sino un reflejo de un cambio más profundo que se está gestando en la sociedad mexicana.
Además, la presidenta ha manifestado su intención de impulsar políticas que faciliten la participación de las mujeres en el mercado laboral y en la vida pública. Entre las propuestas destacan medidas para garantizar la equidad salarial, el acceso a guarderías y la promoción de más programas de capacitación y liderazgo para mujeres en todo el país. Esto busca no sólo ampliar las oportunidades para las mujeres, sino también cambiar la percepción social sobre el rol femenino en la esfera pública. Al pronunciar su frase hace eco de la historia de lucha de las mujeres que han desafiado las barreras sociales, culturales y políticas para abrir camino a las que vienen detrás. Su presidencia no solo es un logro personal, sino una plataforma para inspirar a niñas y jóvenes soñar con ocupar los espacios de lidera.
En conclusión la Presidencia de Claudia Sheinbaum marca un antes y un después en la historia de México, la primera presidenta mujer reconoce que su victoria es el resultado de generaciones de lucha por la equidad, y que su mandato abrirá las puertas para más mujeres en el poder.
Fuente: heraldodemexico.com.mx
por Maura Arredondo | Oct 2, 2024 | De las plumas 50+1
Al haber asumido el cargo, el movimiento feminista espera una agenda poderosa contra las violencias
Claudia Sheinbaum, la primera mujer presidenta de México, llega al poder con la gloriosa victoria de la elección presidencial de una votación cuantificada por el INE de 35 millones 924 mil 519 votos, equivalente al 59.76% del apoyo de la ciudadanía. Claudia llega a la cúpula del poder representado la fuerza del movimiento feminista y el 52 por ciento de la población femenina, por lo que se espera un gobierno eficaz y eficiente con perspectiva de género, capaz de hacer justicia para todas, en el que implemente una agenda de los derechos de las mujeres y rompa con el patriarcado institucional y los sistemas sociales basados en estructuras machistas, así como que se reconozca la problemática social de la violencia de género, donde 7 de cada 10 mujeres sufren violencia y que 11 mujeres son víctimas de feminicidio todos los días en el país.
En México, la ruta para lograr una presidencia feminista y la representación paritaria en los puestos de poder, nos llevó casi 70 años, -69 años de lucha del movimiento feminista. Desde el “voto femenino” del 3 de julio de 1955, en el que por primera vez las mujeres salimos a votar en las urnas, hasta la última elección de 2024, en el que Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez compitieron por la presidencia de México, las mujeres hemos logrado consolidar la lucha por la igualdad política. Hoy ese logro es una realidad y tendremos una presidenta de México poderosa y empoderada, en el que esperamos un giro sustancial y que la transformación sea a fondo en la implementación de una agenda de género progresista que mejore la calidad de vida de las mujeres, las niñas, los niños, los adolescentes y grupos vulnerables. El entusiasmo y la alegría de tener una mujer representándonos en lo más alto de la esfera pública, nos hace sentirnos más seguras, empoderadas y sin miedo, en el que esperamos la inclusión y la igualdad sustantiva en todos los niveles de gobierno, con acciones concretas y sostenidas por Claudia Sheinbaum.
En esta ruta feminista, hay que reconocer que la llegada de Claudia Sheinbaum a la silla presidencial, es producto del liderazgo y de la incursión de mujeres en la política para abrir la puerta al poder y cerrar la brecha de género en el que “ellas son las mujeres que han sido candidatas a la Presidencia de la República”: Rosario Ibarra de Piedra, Cecilia Soto, Marcela Lombardo Otero, Patricia Mercado, Josefina Vázquez Mota y Margarita Zavala. Por otro lado, también hay que nombrar a otras mujeres que han contribuido con este proceso de democracia paritaria: Beatriz Paredes Rangel, Rosario Robles, Marcela Lagarde y de los Ríos, Martha Tagle, Olga Sánchez Cordero, Kenia López Rabadán, Leticia Bonifaz, Janine Otálora, etc. En este contexto, impera seguir impulsando cambios significativos y positivos, en el que acompañemos a Claudia Sheinbaum a trasformar el poder con esta agenda pública feminista para que exista un impacto y un cambio real en beneficio de todas las mujeres, las infancias, las adolescencias y los grupos prioritarios.
Decían que “México no estaba preparado para que se vote por una mujer” en las redes sociales, y en los diarios locales, nacionales e internacionales leímos durante la jornada electoral encabezados como: ¿Está México preparado para una mujer en el poder? ¿México ya está listo para tener una presidenta? ¿Qué podemos esperar de la primera mujer presidenta del país? ¿Podemos ser gobernados por una mujer en México? ¿Será posible que México sea gobernado por una mujer?, entre muchas otras narrativas machistas de la cúpula del poder político, económico, empresarial, social, sindical, académico, ciudadano y sobre todo de los medios de comunicación en el que se hace alarde de la difícil tarea de romper el techo de cristal en la Presidencia de la República.
En contrasentido, Claudia Sheinbaum rompió ese techo de cristal con la máxima representación del poder en México después de 200 años y de 65 presidentes hombres que han ocupado el cargo, en el que hoy tomó protesta como Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Jefa de Estado, Jefa de Gobierno y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas. La unción de la Presidenta de México en el Honorable Congreso de la Unión, donde dio un paso a un escenario político de la conquista de las mujeres en el poder y ha enviado un mensaje relevante e histórico en el mundo de ¿quién va a barrer los vidrios del techo de cristal que rompimos el 2 de junio? Esta conquista nos representa a todas, pero también todas tenemos la responsabilidad de respaldar y legitimar en el poder a la primera presidenta, con esta travesía de gobernar México, que nos pertenece a todas.
En esta ruta feminista, hay que reconocer que la llegada de Claudia Sheinbaum a la silla presidencial, es producto del liderazgo y de la incursión de mujeres en la política para abrir la puerta al poder y cerrar la brecha de género en el que “ellas son las mujeres que han sido candidatas a la Presidencia de la República”: Rosario Ibarra de Piedra, Cecilia Soto, Marcela Lombardo Otero, Patricia Mercado, Josefina Vázquez Mota y Margarita Zavala. Por otro lado, también hay que nombrar a otras mujeres que han contribuido con este proceso de democracia paritaria: Beatriz Paredes Rangel, Rosario Robles, Marcela Lagarde y de los Ríos, Martha Tagle, Olga Sánchez Cordero, Kenia López Rabadán, Leticia Bonifaz, Janine Otálora, etc. En este contexto, impera seguir impulsando cambios significativos y positivos, en el que acompañemos a Claudia Sheinbaum a trasformar el poder con esta agenda pública feminista para que exista un impacto y un cambio real en beneficio de todas las mujeres, las infancias, las adolescencias y los grupos prioritarios.
Decían que “México no estaba preparado para que se vote por una mujer” en las redes sociales, y en los diarios locales, nacionales e internacionales leímos durante la jornada electoral encabezados como: ¿Está México preparado para una mujer en el poder? ¿México ya está listo para tener una presidenta? ¿Qué podemos esperar de la primera mujer presidenta del país? ¿Podemos ser gobernados por una mujer en México? ¿Será posible que México sea gobernado por una mujer?, entre muchas otras narrativas machistas de la cúpula del poder político, económico, empresarial, social, sindical, académico, ciudadano y sobre todo de los medios de comunicación en el que se hace alarde de la difícil tarea de romper el techo de cristal en la Presidencia de la República.
En contrasentido, Claudia Sheinbaum rompió ese techo de cristal con la máxima representación del poder en México después de 200 años y de 65 presidentes hombres que han ocupado el cargo, en el que hoy tomó protesta como Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, Jefa de Estado, Jefa de Gobierno y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas. La unción de la Presidenta de México en el Honorable Congreso de la Unión, donde dio un paso a un escenario político de la conquista de las mujeres en el poder y ha enviado un mensaje relevante e histórico en el mundo de ¿quién va a barrer los vidrios del techo de cristal que rompimos el 2 de junio? Esta conquista nos representa a todas, pero también todas tenemos la responsabilidad de respaldar y legitimar en el poder a la primera presidenta, con esta travesía de gobernar México, que nos pertenece a todas.
Fuente: e-consulta.com
por Maura Arredondo | Oct 2, 2024 | De las plumas 50+1
El 4 de octubre de 1824 entró en vigor la primera Constitución Federal de la nación mexicana que apenas tres años antes había formalizado su independencia. A punto de cumplirse dos siglos desde que “los padres fundadores” sentaron las bases por las que transitaría la naciente república, habremos de atestiguar un hecho histórico que cambiará para siempre el curso social y político de nuestra generación, me refiero a la toma de protesta de la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo como titular del Poder Ejecutivo Federal, la primera mujer en la historia en alcanzar el máximo cargo político de nuestro país.
Con un triunfo indiscutible otorgado por 36 millones de votos, gobernará a una población de 130 millones, la mayoría mujeres, que tiene enormes retos por delante en todos los ámbitos. De acuerdo con encuestas recientes, entre las preocupaciones más importantes de las y los mexicanos están el crimen y la violencia, seguido por la pobreza, el desempleo-inflación (temas de carácter económico) y la corrupción. Sin duda estos son los grandes pendientes de la agenda nacional, pero no son todos.
El crecimiento económico es fundamental para lograr prosperidad en una sociedad. La calidad de la educación contribuye a la formación de talento en un país; el Estado de Derecho constriñe a autoridades y ciudadanía a mantener la confianza mutuamente y en las instituciones, así como el respeto a las inversiones y a la propiedad. Abatir la desigualdad económica en un país desigual y buscar soluciones para la paz se hace indispensable en la nueva administración federal.
Sin embargo, todos esos propósitos quedarán incompletos si no se diseñan estrategias, acciones y políticas públicas que aceleren la participación económica y laboral de las mujeres. El gobierno que recién inicia encabezado por una mujer tendrá que tomar en cuenta una realidad incontestable, las mujeres somos fundamentales en el crecimiento y el desarrollo económico, lo sostengo con base en un dato: el valor económico del trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidado equivale al 24% del PIB nacional.
La temprana formación de las niñas en carreras STEM puede ser la punta de lanza para forjar talento que nos acerque al nivel de países que son potencias tecnológicas. La educación básica tiene que hacer énfasis en la importancia de abordar la igualdad de género porque fomenta en la comunidad valores de respeto y reconocimiento entre mujeres y hombres.
Claudia Sheinbaum ya es Presidenta. Tanto su formación universitaria y científica como en el servicio público, le permitieron durante años conocer de primera mano las necesidades más apremiantes de nuestro país en varias esferas en las que es experta. Tiene el diagnóstico y ha mostrado voluntad. En esta hora crucial para México su gestión deberá caracterizarse por el encuentro, el diálogo y el entendimiento.
Muchos años luchamos y lucharon nuestras madres y abuelas para que las mujeres participáramos en igualdad; seguimos luchando por un país más justo donde nuestras hijas no estén condenadas a la violencia y la desigualdad. El arribo de una Presidenta nos hace ver con esperanza que eso signifique más justicia para todas y en particular para las sin voz, incluidas las infancias.
Queremos ver la llegada de una nueva era, de un gobierno sensible, feminista y justo. ¡Que así sea!
Fuente: elsoldemexico.com.mx