por Maura Arredondo | Oct 16, 2023 | De las plumas 50+1
Por: Soraya Pérez
Las mujeres en todo el mundo hemos tenido obstáculos para desarrollarnos personal y profesionalmente por el simple hecho de nacer mujeres, y aunque reconozco que en nuestro país se han dado pasos importantes para alcanzar la paridad entre hombres y mujeres, aún hay mucho por hacer. El avance de las mujeres en México es relativamente reciente, quizás el hito más relevante fue nuestro derecho al voto, precisamente este 17 de octubre conmemoraremos 70 años que podemos votar y ser votadas en todo proceso electoral.
Salir a votar y postularnos implicó poner en la discusión pública las enormes disparidades que existen entre hombres y mujeres, y las muchas acciones legislativas y administrativas que todos debíamos emprender para disminuir esas brechas, que según el último reporte del World Economic Forum 2023, nos llevaría más de 130 años reducir.
México es uno de los cinco países en el mundo, junto con Nicaragua, Rwanda, Emiratos Árabes y Nueva Zelandia que ha alcanzado la paridad total en el número de parlamentarios en el congreso. Tener más mujeres legislando debe traer como resultado mejores políticas públicas para las mujeres, y eso se ha notado justamente en países como Nueva Zelandia, que ocupa el cuarto lugar con menor disparidad en el mundo, o Nicaragua, que no sólo es el país de Latinoamérica con menor brecha de desigualdad, sino que ya logró alcanzar el 7o sitio en el top mundial.
Desafortunadamente no es la misma historia para México, nuestras diputadas y senadoras no han logrado cambiar significativamente la situación en nuestro país. México cayó dos posiciones en el ranking global, mantenemos los últimos lugares en participación de las mujeres en la fuerza laboral e igualdad del salario, además de que las mujeres perdimos 2.4 años en la esperanza de vida.
Siempre adelantado a su época, mi padre me enseñó que ser mujer no debía ser impedimento para alcanzar cada uno de mis sueños; sus palabras han permanecido en casi 20 años de servicio público y en las encomiendas que he tenido desde la sociedad civil.
Por eso, uno de los primeros encargos que tuve al frente Instituto Estatal de las Mujeres en mi natal Tabasco fue crear el primer banco rosa de créditos a las mujeres; desde el Gobierno Federal desarrollamos políticas para abrir salas de lactancia en edificios públicos, como Diputada Federal presenté iniciativa para tener un porcentaje más alto de mujeres en consejos directivos de las empresas de gobierno y fue aprobada con más de 450 votos, y también otra para elevar el porcentaje de mujeres en consejos de administración en las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores, que tuve el honor de cabildear con Jaime Ruiz Sacristán (QEPD).
Ahora como Diputada Local logré armonizar nuestra constitución para asegurar que haya 50% de mujeres en toda la administración pública estatal y municipal, y sigo insistiendo en reformas que permitan que haya más presupuesto para mujeres, más refugios para mujeres violentadas y mejores protocolos para evitar el hostigamiento y el acoso sexual. Todas estas acciones que logré impulsar desde los diversos cargos en qué he tenido la oportunidad de servir fueron conjuntamente con un gran equipo de mujeres y hombres.
Por eso, en el marco del aniversario del voto de la mujer mexicana, es urgente que nos accionemos todas quienes hoy ocupamos un cargo público para asegurarnos que nuestra agenda no sea sólo discursiva, sino que sea una realidad. Estamos próximos a la elección donde el mayor número de mujeres en la historia será postulado, ésta es la oportunidad de cambiar nuestro presente y nuestro futuro, ¡no la dejemos pasar! ¡es tiempo de las mujeres!
Fuente: eleconomista.com.mx
por Maura Arredondo | Oct 13, 2023 | Sin categoría
Por: Carla Humphrey
Después de las condiciones en las que se llevó a cabo la elección presidencial de 1988 el Legislativo Federal convino en que era necesario una revisión profunda del sistema electoral mexicano que le diera confianza y credibilidad a los procesos electorales. Es así, como el 11 de octubre de 1990 nace el Instituto Federal Electoral (IFE) que tuvo a su cargo las elecciones federales de 1991, las de 1994, 1997, 2000, 2003, 2006, 2009 y 2012, es decir, le correspondió la organización de 8 elecciones; 4 elecciones intermedias en las que se renovó solo la Cámara de Diputadas y Diputados y 4 elecciones en donde se renovaron tanto la Cámara de Diputadas y Diputadas, el Senado, así como la Presidencia de la República.
En este lapso el IFE experimentó varias reformas a la normativa electoral, una de las más relevantes fue la de 1996 en la que al IFE se le dotó de autonomía, personalidad jurídica y patrimonio propios y en la que de manera definitiva la Secretaría de Gobernación deja de presidir el Consejo General y en su lugar, es nombrado un Consejero Presidente Ciudadano. Asimismo, la legislación electoral determinó que sólo el Consejero Presidente, así como las y los consejeros electorales serían los únicos que contarían con derecho a voz y voto; recordemos que antes de esta reforma las representaciones de los partidos políticos contaban con voz y voto.
Con la reforma constitucional en materia electoral de 2014, nace el Instituto Nacional Electoral (INE) en sustitución del otrora IFE, cuya primera gran aportación es la creación del sistema nacional de elecciones con lo que el INE no solo organiza las elecciones federales, sino que también, en coordinación con los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), las elecciones locales en las 32 entidades federativas.
Al INE le fueron conferidas 74 nuevas atribuciones respecto que su antecesor el IFE, destacando entre otras, las atribuciones especiales de atracción, asunción parcial y total, para desarrollar directamente la implementación y operación de algunas o todas las actividades de un proceso electoral local; la alta responsabilidad la conformación de la geografía electoral tanto federal como local; la de fiscalizar la totalidad de los recursos que reciben y erogan los partidos políticos, precandidaturas y candidaturas tanto en periodo de precampaña como de campaña, así como en el periodo ordinario, tanto para las elecciones federales y locales; el establecimiento de reglas, lineamientos y criterios para la estructuración de los programas electorales preliminares, de observación electoral, de conteos rápidos, así como los relativos a la impresión de documentación y materiales electorales; la de la capacitación, ubicación de casillas y la designación de funcionarias y funcionarios de casilla; el nombramiento de las y los consejeros de los OPLE, etcétera.
El INE, desde su creación ha organizado las elecciones federales de 2015, en las que se renovó la Cámara de Diputaciones; la de 2018 en la que se renovaron las dos Cámaras y la Presidencia de la República, y las elecciones de 2021 en donde nuevamente se renovó la Cámara de Diputaciones.
A nivel local, en coordinación con los OPLE, le ha tocado transitar en las elecciones locales de 2014, 2015, 2016, 2017, 2018, 2019, 2020, 2021 y 2022 en las que se han renovado diversas autoridades que van desde las gubernaturas o jefatura de gobierno para la Ciudad de México, hasta la renovación de congresos locales y autoridades municipales. En algunos casos incluso elecciones extraordinarias por disposición de las autoridades electorales jurisdiccionales.
Bajo este contexto y en el marco de los 33 años de autoridad electoral nacional, el INE enfrentará en 2024, la elección más grande y compleja de su historia, en la que se renovarán, a nivel federal, la Presidencia de la República, la Cámara de Diputadas y Diputados, así como la Cámara de Senadoras y Senadores. En tanto a nivel local, habrá por primera vez elecciones en las 32 entidades federativas destacando en 8 la renovación de la gubernatura, en la Ciudad de México la jefatura de gobierno; 1,098 curules en los congresos locales, 1,803 presidencias municipales, 19,76 sindicaturas, 14,429 regidurías, así como 431 cargos auxiliares.
Para el INE representa un enorme reto esta elección y demostrará, una vez más, que trabajar de la mano de la ciudadanía es el camino para contar con elecciones libres, seguras y auténticas en donde sean las y los mexicanos que, con su sufragio, definan el rumbo de esta gran nación.
Fuente: lasillarota.com
por Maura Arredondo | Oct 11, 2023 | De las plumas 50+1
Por: Claudia Corichi
¿Cómo pueden las mujeres conciliar trabajo y familia; qué factores explican la persistente brecha de género en el mercado laboral? Claudia Goldin integró bases de datos desde finales del siglo XVIII que han ayudado a comprender de forma integral ese fenómeno. En 1990 publicó Entendiendo la brecha de género, una historia económica de las mujeres estadunidenses, obra referente sobre el impacto de la revolución industrial, la legislación y las barreras institucionales.
Galardonada este lunes con el Premio Nobel de Economía, Goldin es la tercera mujer en recibirlo de un total de 93 personas laureadas desde 1969. Gracias a su extenso trabajo científico hizo un registro histórico de las tasas de empleo. Identificó que el progreso tecnológico, el crecimiento del sector servicios y el aumento de los niveles educativos, potenciaron la demanda de mano de obra femenina durante la primera mitad del siglo XX en Estados Unidos. Sin embargo, el estigma social, la legislación y hasta el matrimonio, las excluyeron del mercado laboral.
En las últimas décadas las mujeres tienen mayores probabilidades de estudiar y en países de ingresos altos tienen un nivel de educación que supera al de los hombres. Entonces ¿por qué se mantiene la brecha de género salarial y ocupacional? En gran medida se debe al nacimiento del primer hijo. La profesora Goldin ha demostrado que los ingresos caen inmediatamente y no aumentan al mismo ritmo para las mujeres que tienen un hijo que para los hombres, incluso si tienen la misma educación y profesión.
En México la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares publicada en julio refiere que el ingreso promedio trimestral de mujeres con un hijo es de 22 mil 504 pesos, mientras que el ingreso de los hombres con un hijo es de 35 mil 248 pesos; incluso en este ejemplo se evidencian las brechas.
La naturaleza de los mercados laborales de hoy exige que los empleados estén constantemente disponibles y sean flexibles frente a las demandas del empleador. El número de hombres que están todo el tiempo disponibles para la empresa ha provocado que se haya quedado estancada la brecha.
Debido a que las mujeres suelen asumir una mayor responsabilidad que los hombres en el cuidado de hijas e hijos, se dificulta su desarrollo profesional y el aumento de ingresos. En una entrevista la investigadora lo resumió así: “Los hombres están desproporcionadamente disponibles para hacer largas jornadas en el trabajo, mientras que las mujeres están desproporcionadamente disponibles para dedicarse a tareas del hogar”.
Sus trabajos pioneros sobre la historia de la economía laboral y el balance entre trabajo y familia, le han permitido identificar posibles soluciones para cerrar la brecha salarial, entre ellas planificar y financiar el regreso de las mujeres a la fuerza laboral después de tener hijos o trabajar de manera más flexible, y una mayor implicación de los hombres en las tareas del hogar.
Resulta extraordinario que se otorgue el Nobel al estudio de las brechas de género porque visibiliza un fenómeno determinante en la desigualdad económica y de género de las sociedades contemporáneas. El gran reto es modificar las políticas laborales que permitan armonizar las condiciones de las mujeres sean o no profesionistas y evitar los sesgos. Me emociona que sea reconocida esta estudiosa autoproclamada feminista. Que sean muchas más.
Fuente: elsoldemexico.com.mx
por Maura Arredondo | Oct 10, 2023 | De las plumas 50+1
Por: Marina San Martín
A ocho años desde su aprobación y a siete de que concluya el plazo para dar cumplimiento a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU y sus objetivos, entre ellos, el poder alcanzar la igualdad de género, a nivel global, seguimos estando en deuda, como humanidad, en cuanto a lograr las metas planteadas, y su alcance parecería cada vez más lejano.
Por mencionar algunas consecuencias del atraso en su atención, según estimaciones de dicho organismo internacional, si las tendencias continúan así, para esa fecha el 8% de la población femenina padecerá pobreza extrema y casi el 25% tendrá deficiencia alimentaria; seguiremos subrepresentadas en posiciones de poder y liderazgo; y continuaremos dedicando, en promedio, 2.3 horas diarias más que los hombres al trabajo doméstico y a los cuidados no remunerados.
En México, a pesar de que conforme al Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, las mujeres y niñas representamos al 51.2% de la población y, por lo tanto, más de la mitad de su potencial, persiste nuestra lucha por superar actos de discriminación por razones de género.
Sumado a este tipo de exclusión, la interacción con múltiples factores identitarios puede incrementar las brechas que sufrimos; de tal manera que ser adulta mayor, provenir de alguna etnia, presentar alguna discapacidad, entre otras diferencias, pueden coexistir en una sola de nuestro grupo, y colocarnos en un mayor riesgo de vulnerabilidad.
Así, por ejemplo, como lo reflejan las cifras del CONEVAL al 2020, mientras que, en nuestro país, el 44.4% de nosotras se encontraba en situación de precariedad; adicionalmente, el 74.3% de aquellas que pertenecían a una comunidad indígena estaban en esa condición.
Ante estos datos resulta prioritario apostar por la adopción de políticas públicas incluyentes que aseguren la defensa de nuestros derechos y, para ello, es necesario concebirlas desde la interseccionalidad; es decir, que se diseñen considerando nuestra diversidad, necesidades y problemáticas particulares que aquejan a cada colectivo femenil.
Se trata de imprimir un enfoque multisectorial a las acciones gubernamentales que tome en cuenta nuestras desigualdades socioeconómicas; el contexto en que vivimos; los estereotipos y patrones culturales patriarcales y violentos a los que estamos sometidas; la injusta división del trabajo; y los techos de cristal.
A propósito de los días internacionales de la Niña y de las Mujeres Rurales, el 11 y 15 de octubre, respectivamente, promover una agenda de género desde una perspectiva integral es, sin duda, indispensable para el desarrollo nacional.
Refiriendo lo dicho por la diplomática italiana, Maria-Francesca Spatolisano, al derribar las barreras que han obstaculizado la plena participación femenina en todos los aspectos de la sociedad, liberaremos su capacidad desaprovechada, que puede impulsar el progreso y la prosperidad para todas las personas.
Fuente: heraldodemexico.com.mx
por Maura Arredondo | Oct 10, 2023 | De las plumas 50+1
Por: Carla Humphrey
En un auténtico sistema democrático prevalecen derechos igualitarios entre hombres y mujeres que permiten una convivencia armónica, tomar decisiones incluyentes a través de mecanismos legalmente establecidos que generen certeza, seguridad e igualdad. Un buen ejemplo de ello son justamente los procesos electorales.
Por ello, el Instituto Nacional Electoral (INE) desde las elecciones locales de 2021 ha impulsado acuerdos y criterios para garantizar el principio de paridad de género en la postulación de candidaturas a las gubernaturas, las cuales se han fundamentado en la reforma constitucional de 2014 que estableció la obligación de los partidos políticos de postulación paritaria en cargos de elección popular, en la reforma de junio de 2019 por el que se reformaron los artículos 2º, 4º, 35, 41, 52, 53, 56, 94 y 115 de la Constitución que dio vida a la paridad transversal o “paridad en todo”, principio constitucional aplicable a cualquier poder del Estado, a cualquier nivel de gobierno, organismos autónomos y sistemas normativos internos.
En este sentido, algunas de las determinaciones adoptadas por el INE han sido recurridas ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judical de la Federación (TEPJF) quien en lo sustancial ha determinado que los partidos políticos deben de cumplir con el principio de paridad en la postulación de candidaturas en la renovación del poder ejecutivo local, vinculando al Congreso de la Unión y a los congresos de las entidades federativas para que emitan la normativa que corresponda para la postulación paritaria de los partidos y coaliciones a dichos cargos de elección popular.
A partir del proceso electoral de 2020-2021 el INE ha adoptado otros acuerdos para garantizar el principio de paridad de género en dichos cargos para los procesos electorales de 2021-2022, así como el correspondiente a las elecciones de 2023 en donde además, ordenó a los partidos políticos nacionales adecuar sus documentos básicos, así como garantizar la paridad sustantiva en la postulación de las referidas candidaturas.
La cadena impugnativa ha sido larga, pero ha servido para ir dejando precedentes que son importantes para el cumplimiento de la paridad de género en la postulación de dichas figuras que ha dado como resultado que en 2021 se sumaran seis gobernadoras al mapa del poder público nacional en Baja California, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero y Tlaxcala; para 2022 se sumaron dos mujeres más en Aguascalientes y Quintana Roo y, para este 2023 una gobernadora más en el Estado de México.
Ahora bien, para las elecciones de 2024 en las se renovarán 8 gubernaturas (Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán), la jefatura de gobierno de la Ciudad de México y, tal como lo propuse, la presidencia de la República el INE tiene considerado analizar el Acuerdo a través de las comisiones unidas de Prerrogativas y Partidos Políticos y la de Igualdad de Género y No Discriminación, por el que se determinan los criterios para que los partidos políticos informen el método que aplicarán para la competitividad en la postulación de mujeres a las candidaturas a la titularidad de los poderes ejecutivos. Así, para cumplir con la paridad los partidos políticos o coaliciones deben postular a 5 mujeres en alguno de los 10 poderes ejecutivos en disputa.
Lo que se determine en la continuación de la sesión de comisiones unidas, en la que el día de ayer se declaró un receso, será puesto a la consideración del Consejo General del INE, su máximo órgano de decisión, en donde se han cimentado a lo largo de los años, importantes acuerdos en materia de paridad de género en la búsqueda de lograr una sociedad más justa, equilibrada, igualitaria y libre de violencia de género, como pilares de nuestra democracia.
Fuente: eluniversal.com.mx