Es el peso que sienten las mujeres que se ocupan en solitario de las cargas familiares y, por otro, la incomprensión a la que se enfrentan por parte de su compañero de vida.
El título de este texto es una metáfora. Pretende visibilizar que las mujeres en España, en dos de cada tres parejas, realizan el 69% de las tareas del hogar y se ocupan del 69% de la crianza de las hijas o hijos. Esto da como resultado que millones de mujeres vivan agotadas mientras su pareja vive con más libertad.
Es el peso que sienten las mujeres que se ocupan en solitario de las cargas familiares y, por otro, la incomprensión a la que se enfrentan por parte de su compañero de vida. El principal obstáculo de muchas mujeres en el ámbito profesional no se encuentra en sus puestos de trabajo, sino que está en su propio hogar, según la experta en desigualdades Laura Sagnier.
Para ello, propone sensibilizar tanto a las parejas que se inician en la convivencia como a las que ya llevan tiempo conviviendo, de la necesidad de que sean equitativas; que exista un reparto justo del tiempo que cada parte destina a las tareas que les afectan en su día a día: las de la casa, las de la crianza y el cuidado de personas dependientes, incluyendo las del trabajo remunerado.
Hasta que las parejas sean equitativas, las mujeres no tendrán las mismas oportunidades en la vida que sus compañeros, por mucho que tengan acceso a las universidades, las leyes sean igualitarias y las empresas adopten políticas de igualdad.
Cambiar de raíz patrones de conducta mejora la salud física y mental de la pareja que cargaba con la “losa” porque tendrá más tiempo para su ocio con lo que disminuirá su estrés y mejorará su estado de ánimo; mejorará el vínculo en la relación de pareja, incluido el ámbito sexoafectivo.
También la relación de la madre con sus descendientes, porque estará menos agotada; y la del padre con sus descendientes, porque estará más presente y beneficiará la situación económica de la mujer que no se verá obligada a abandonar el mercado laboral.
Por tanto, la investigadora propone rebautizar al “suelo pegajoso” (las dobles jornadas que realizan las mujeres en el ámbito laboral y el ámbito doméstico) como “losa de hormigón”.
Si se sigue educando a mujeres y hombres de forma muy distinta tanto en la infancia como en la adolescencia (lo que llama normas invisibles), si se sigue asociando a las niñas con roles de cuidado, emociones y estética y a los niños con fuerza, liderazgo y tecnología, erradicar las desigualdades será una misión imposible.
Fuente: heraldodemexico.com.mx