México tiene una larga historia como país de migrantes y sin duda, el tema migratorio ha sido uno de los más importantes para nuestro país vecino. El claro ejemplo es la intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de gravar con 3.5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos a México. En 2024, México recibió 62 mil 500 millones de dólares en remesas de Estados Unidos, lo que equivale a 2.7 veces el presupuesto de la Secretaría del Bienestar de México en ese mismo año; detrás de ese dinero están más de 8 millones de personas nacidas en México y el ingreso de las mismas representa el 44.4% de las entradas de divisas a nuestro país.
Las remesas son un gran motor económico para nuestro país, ya que muchas familias utilizan un 49.8% de éstas para la adquisición de productos de consumo y 37.7% para el pago de servicios. El promedio del monto de los envíos es de 393 dólares, lo que equivale a cerca de siete mil 500 pesos, cercano al salario mínimo de nuestro país. México no se entiende sin su gente migrante. Las remesas no son cifras frías: son esperanza convertida en comida, renta pagada, medicinas compradas e hijas e hijos que pueden seguir estudiando. Son millones de abrazos postergados que cruzan fronteras en forma de billetes y hoy, esa esperanza está en riesgo.
Casi 40 millones de mexicanos viven en Estados Unidos, mexicanos trabajadores que pagan impuestos en el país vecino, personas que no solo sostienen a sus familias y la economía de México, sino que también sostienen la economía de los Estados Unidos; los migrantes mexicanos contribuyen con 2.2 billones de dólares anualmente, lo que representa e l 8% del PIB del país estadounidense. ¿Qué pasará si el impuesto a las remesas se aprueba? El impuesto no solo afectará a indocumentados, sino también a los residentes permanentes que se encuentran en el país estadounidense con visados de trabajo. ¿Será que la nueva medida podría generar el efecto contrario que espera el mandatario y atraiga a más personas a su país en busca de ingresos? ¿O los impuestos a las remesas se sumarán a la compleja relación bilateral ya dañada por la guerra comercial provocada por los aranceles, la migración y el tráfico de fentanilo?
Una mujer presa es una mujer condenada a vivir sin condiciones adecuadas para menstruar; bajo esta realidad, una iniciativa busca que el Estado garantice este derecho.
En las cárceles hechas por hombres y para hombres, las mujeres viven entre las sombras. Sombras que no sólo ocultan sus historias, sino también su derecho más básico: menstruar con dignidad. “Cada vez que una mujer es privada de su libertad, también es privada de su derecho a menstruar con dignidad”. Así lo repiten, con voz firme Betty, Dulce y Blanca, mujeres que han sobrevivido a un sistema que no las reconoce ni las respeta.
Betty Maldonado llegó al penal de Islas Marías durante el sexenio de Calderón. Allí, entre un calor insoportable de casi 50 grados, compartía techo de lámina con otras 500 mujeres, incluida Sandra Ávila, la Reina del Pacífico.
Sin agua potable, tenía que colar con un calcetín el líquido amarillento que se almacenaba en un tinaco expuesto al sol. Sin productos de higiene, rompía sus camisetas en cachitos y sacaba las esponjas del sostén para improvisar toallas. Todo valía cuando el cuerpo sangra y el Estado se ausenta.
«Me querían quitar mi lápiz labial, pero nunca pudieron. Era lo único que me hacía sentir viva, como si esa sangre roja que ya no veía fluir pudiera, al menos recordarme, que estaba viva”
Al ponerse ese rojo carmín en sus mejillas y en sus labios, no era maquillaje, era resistencia.
«No tenía color ni en mi ropa ni en mi rostro ni en mi cuerpo”. En ese entonces estaba muy demacrada, Betty perdió los dientes y estaba demasiado delgada por la falta de alimento. Su paso por el penal de las Islas Marías podría describirlo con aquellas películas que vio sobre los campos de concentración nazis. “Haz de cuenta que era como en El niño de la pijama de rayas”. Cuando regresó a Santa Martha después de un año, gracias a un abogado que peleó sus amparos, sintió, por primera vez, en mucho tiempo, que la vida aún podía tener otro color. “Fue el mejor día de mi vida”.
Perdió a Claudia, su amiga y compañera, víctima del abandono médico y un cáncer cervicouterino mal atendido. Claudia salió libre en 2018, pero murió en 2019. “Tuvimos que pedir dinero en las calles para liberar su cuerpo del hospital. Fue la gota que me hizo levantar la voz”. Así nació su asociación Mujeres Unidas por la Libertad.
DULCE: EL TIEMPO QUE NO REGRESA
Dulce Obregón fue arraigada 56 días. Su delito: que alguien dijera su nombre, porque ni las víctimas la pudieron reconocer. Así entró al penal de Santiaguito, en 2004. Salió con una sentencia absolutoria en 2024. Comprobó su inocencia.
Pero perdió 20 años. Lo que más le dolió fue no ver crecer a su hijo. Entró cuando era un niño de cinco años. Salió y encontró a un hombre de 25. “Ese tiempo no lo voy a recuperar.
A ella, cuando la tuvieron arraigada durante casi dos meses, lo único que las autoridades le ofrecieron durante su menstruación fue papel higiénico.
Y una vez en prisión, cómo podrían ser funcionales las copas menstruales para Dulce, si el agua con la que tenía contacto era amarillenta, llena de salitre y hasta le salían gusanos.
El agua está contaminada, las copas menstruales no sirven, y la menstruación digna es sólo una fantasía para las internas.
BLANCA: LA BIENVENIDA DE LA MISERIA
Blanca Estela Guevara pasó diez años en el penal de Santa Martha, enclavado en la CDMX. Al llegar le quitaron la ropa y le dijeron: “elige”. Sólo había montones de ropa sucia en una habitación pestilente. Eligió un pantalón que le quedaba el doble de grande y se lo amarró con una aguja.
Fueron sus compañeras, no el Estado, quienes le ofrecieron una toalla sanitaria, un jabón, un bote con agua limpia. “Las mujeres ahí dentro no existen para nadie. Nadie las voltea a ver. Y nadie piensa que también menstrúan”.
DIGNIDAD CON FECHA DE CADUCIDAD
En 2020, durante una inspección sanitaria en plena pandemia, Hilda Téllez Lino —defensora de derechos humanos desde hace tres décadas– y directora ejecutiva del Consejo Empresarial para la Reinserción Social, A.C. Ceres, lo vio con sus propios ojos: abandono social, abandono institucional y una ausencia total de recursos para la higiene menstrual para las mujeres en prisión.
Un paquete de toallas puede costar hasta diez veces más que afuera, se documentó en la recomendación 35/2021 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, CNDH. No existe una partida presupuestal para ello. Las mujeres usan calcetines, telas o prolongan el uso de una sola toalla por más de 48 horas. No es descuido. Es un castigo.
El 8 de marzo se lanzó la campaña #UnPeriodoEnPrisión, impulsada por Mujeres Unidas por la Libertad y apoyada por Lunam, para visibilizar este derecho negado. El objetivo es claro: que el Estado garantice el acceso gratuito y mensual a productos menstruales desechables en todas las cárceles.
En diciembre, gracias al apoyo de Fondo Semillas y una empresa de productos menstruales, lograron distribuir seis mil toallas sanitarias y 11 mil rollos de papel en siete centros penitenciarios del Estado de México. Fue una caravana menstrual, pero no debería ser una excepción.
14,200 MUJERES, UN DERECHO BÁSICO NEGADO
Hoy, hay más de 14 mil mujeres privadas de su libertad. El número ha aumentado más de 33% en sólo cinco años. Y aún no existe una política pública sólida que garantice su salud menstrual. La Recomendación 35/2021 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos fue el primer documento en 33 años que reconoció la gestión menstrual digna como un derecho humano.
Una mujer necesita, en promedio, 24 toallas por periodo. Multiplícalo por 12 meses. Y luego por 14 mil mujeres. Hilda Téllez Lino hace la cuenta: se necesitarían más de 4 millones de toallas al año.
«Es evidente que no todas están en edad fértil —admite Hilda—, pero esa cifra nos ofrece una dimensión clara de la necesidad.”
EL SILENCIO NO ES NEUTRAL
Porque la menstruación no se detiene por estar en prisión. Sólo se vuelve más dolorosa, más silenciosa, más inhumana.
No piden lujos. Sólo dignidad. Nadie debería de sangrar con basura.
Con 102 millones de habitantes, Vietnam atrae inversiones extranjeras de Estados Unidos, Japón y Europa porque la consideran una alternativa a China.
Devastada por 20 años de guerra entre 1955 y 1975, la nación asiática se encontró en un dilema: abandonar el modelo soviético de economía centralmente planificada o liberalizar bajo control del Estado. Tras el fin del largo conflicto, la economía era esencialmente agrícola, subdesarrollada y con altos índices de pobreza. En 1986 los dirigentes impulsaron una reforma conocida como restauración que buscaba evitar el colapso.
La estrategia consistió en romper el aislamiento internacional y la recuperación económica mediante el impulso de relaciones comerciales. Ante las sanciones impuestas por Estados Unidos, se eliminaron las restricciones al comercio exterior para propiciar la inversión extranjera y la actividad económica en el sector privado.
Los resultados son asombrosos. Con 102 millones de habitantes, Vietnam atrae inversiones extranjeras de Estados Unidos, Japón y Europa porque la consideran una alternativa a China. La prosperidad económica ha reducido significativamente las tasas de pobreza que pasaron del 60% en la década de 1990 al 2.9% en 2022.
Gradualmente comenzó la llegada de empresas extranjeras, y se perfeccionó la mano de obra gracias al aumento de la capacidad exportadora. De ser un país con escasez aguda de alimentos, ahora es el principal exportador de arroz en el mundo. El crecimiento del PIB vietnamita el año pasado fue del 7.1% por encima de los llamados tigres asiáticos como Singapur, Hong Kong o Corea.
A la par, Vietnam ha potenciado un sector clave para su crecimiento, el turismo. Ocupa el lugar 21 entre los países más visitados del mundo; en 2024 recibió 17.6 millones de viajeros, un aumento asombroso del 40% respecto de 2023. Gracias a su conexión aérea, se ha convertido en un destino turístico de moda por su patrimonio cultural y los costos accesibles; el sector representa el 7% de la economía nacional. Soy testigo de las maravillas que ofrece.
Eso es resultado en buena medida de sus ventajas comparativas: mano de obra especializada, estratégica ubicación geográfica que facilita el intercambio comercial entre Asia y occidente; la existencia de 400 parques industriales, la construcción de 120 más y la ampliación de las infraestructuras como puertos y carreteras para mejorar la movilidad y la capacidad exportadora.
Otro elemento que explica la bonanza económica es la inserción plena al sistema internacional y los organismos multilaterales. Vietnam ha suscrito más de diez acuerdos de libre comercio de gran calado. En 1989 fue admitido en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, de la que México forma parte); en 1995 se incorporó a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean integrada por 10 naciones); con la Unión Europea firmó un pacto comercial de nueva generación en 2020.
Vietnam es el exportador número 15 en el mundo. Sus principales destinos son Estados Unidos, China y Japón. El 2 de abril cuando Donald Trump impuso una batería de aranceles, Vietnam fue golpeada con tarifas del 46%, aunque estas fueron pausadas por 90 días.
El 30 de abril se conmemoró medio siglo del fin de la guerra y la ocupación de su territorio por parte de Estados Unidos. Superado el trance y ante la necesidad de establecer relaciones diplomáticas con el resto del mundo, se asoció con México el 19 de mayo de 1975, una alianza que recientemente celebró 50 años.
México es el segundo socio comercial de Vietnam en Latinoamérica, mientras que Vietnam ocupa la octava posición entre los socios asiáticos de México. Ambas naciones forman parte del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico que busca acercar sus economías y ampliar su cooperación comercial.
En lo que va de 2025 nuestro país ha exportado a la República Socialista bienes y mercancías por un monto de 40.5 millones de dólares mientras que las importaciones ascienden a 2,821 millones de dólares en el mismo periodo.
Hoy Vietnam se ha convertido en uno de los destinos comerciales más atractivos en franco ascenso; tras la pandemia lidera la relocalización de empresas (nearshoring) y le sigue a China en el dominio del sector manufacturero a nivel global.
El país ha utilizado una combinación de reformas económicas audaces, atracción de inversión extranjera, integración del comercio mundial y una mano de obra calificada para impulsar su crecimiento.
El éxito económico ha ido acompañado de una estabilidad política que le ha ganado el respeto de países muy diversos entre sí. El presidente estadounidense Joe Biden estuvo de visita ahí en 2023.El 14 de abril el líder de la República Popular China, Xi Jinping, visitó Vietnam por segunda vez en 18 meses. Ahí dijo queambos países son vecinos socialistas amistosos con ideales y creencias comunes.
50 años después la restauración que impulsó el régimen se convirtió en resurgimiento. Se trata de un milagro que ha traído progreso y abundancia sin apartarse de sus fundamentos ideológicos. Su resiliencia y potencia son un ejemplo a seguir.
Es inevitable hablar de esto; la miniserie de Netflix “Adolescencia” rompió récords de audiencia y por una razón a la vez ilustrativa y aterradora: nosotros, los adultos, no tenemos ni pinta idea del lenguaje y la presión social que a los adolescentes les está acabando el alma. O aprendemos y pronto, o seguimos dejándolos a la deriva, con las consecuencias funestas que ya estamos viviendo.
Hay estadísticas muy graves en cuanto a salud mental de las y los jóvenes; según la OMS, en México, desde el año 2000, se ha observado una tendencia constante en el incremento de la prevalencia de los problemas de salud mental en niñas, niños y adolescentes. Según INEGI, en 2023 se registraron 8,837 suicidios en México, la tasa de suicidio por cada 100,000 habitantes nacional fue de 6.8; 2.5 en mujeres y 11.4 en hombres. En todos los grupos de edad, ocurren más de cuatro suicidios de hombres por cada uno de mujeres.
En la serie, Jamie Miller, de solo 13 años, aun con carita de niño, es apresado por asesinar a una compañera de la escuela. La trama va llevando al espectador a las razones de tan terrible crimen, y, entre otras revelaciones, destapa las siglas INCEL, para muchos de nosotros hasta ahora totalmente desconocidas.
La cultura “INCEL” (del inglés involuntary celibate, o “célibe involuntario”) es una subcultura en línea acuñada originalmente, en 1997 por una mujer canadiense llamada Alana, quien creó un espacio en línea para que personas solitarias compartieran sus experiencias y se apoyaran mutuamente. Esas comunidades evolucionaron hacia entornos que congregan principalmente a hombres que expresan frustración, resentimiento y odio hacia mujeres y hombres que consideran más exitosos en el ámbito romántico y sexual, pues ellos se sienten incapaces de estas relaciones, a pesar de desearlas.
Algunas de estas comunidades promueven actos de violencia. Por ejemplo, en 2014, Elliot Rodger asesinó a seis personas en California y dejó un manifiesto donde expresaba su odio hacia las mujeres y los hombres exitosos en el ámbito romántico. Este y otros casos han hecho que las autoridades les consideren como una amenaza terrorista. También tienen sus códigos; por ejemplo la “regla 80/20”, que sostiene que el 80% de las mujeres se sienten atraídas solo por el 20% de los hombres más atractivos o exitosos, dejando al 80% restante excluidos de oportunidades amorosas.
¡Ojo ahora! esos emojis que los adultos usamos tan inocentemente, desempeñan un papel crucial como símbolos codificados que reflejan las dinámicas ocultas de la cultura INCEL y la manosfera (activismo misógino y antifeminista en línea).
Píldora roja, (referencia a la película The Matrix), simboliza un “despertar” a una supuesta verdad sobre las relaciones de género, promoviendo una visión misógina del mundo, explosión que presenta la radicalización o el “estallido” de la conciencia tras tomar la “píldora roja”, indicando una adopción extrema de las ideas INCEL. Número 100, que alude a la teoría del “80/20”, frijol, utilizado en foros incel para simbolizar su pertenencia a esta subcultura, taza de café: empleada para expresar burla o menosprecio hacia las mujeres, insinuando que son “simples” o “predecibles”; y, entre otros, el siniestro significado de la bola 8 que su interpretación específica puede variar e ir desde uso de drogas, sentimientos de exclusión, mala suerte o situación de riesgo. Por su parte, los corazones tienen significado según el color. Rojo: amor romántico, morado: deseo sexual., amarillo: interés mutuo o atracción inicial, rosa: atracción emocional sin connotación sexual.
Jamie Miller solo tenía 13 años y la presión para dejar de ser célibe le llevó a destruir su vida. ¿Tendrás un Jamie sentado en su cuarto viendo su computadora y sintiéndose infra valorado? ¿Están los jóvenes a tu alrededor considerando el suicidio? Da terror. Se resuelve dialogando, abriendo canales de empatía y, con terapia. La dignidad es intrínseca, nadie merece vivir pensando que no tiene valor como persona. Echemos ojo a nuestro alrededor.