El México que todas queremos

El México que todas queremos

Por: Mirelle Montes

Tenemos una gran oportunidad a partir de 2024, que México tenga una primer mujer presidenta y no la debemos desaprovechar, pero también hay que preguntarnos, ¿Cuál es el objetivo de llegar? ¿Qué buscamos? ¿Qué queremos? y ¿Cómo vemos a México?, para así plantear soluciones con una perspectiva distinta, porque, participar por participar no es un motivo válido, y eso no representa la agenda de las mujeres que hoy buscan influir en la vida pública del país.

Dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS5) se plantea la participación plena de las mujeres, incluyendo su rol activo en el liderazgo en todos los espacios del poder político, además de la igualdad de oportunidades, pues ello promueve sociedades más inclusivas e igualitarias, ayudando al fortalecimiento de las democracias.

Las mujeres nos hemos puesto en marcha, hoy estamos creando un nuevo espacio social, político y económico; y sí, estamos reivindicando la política, por justicia y por derecho, incorporando las perspectivas de las mujeres sobre los asuntos públicos, construyendo sociedades abiertas y plurales donde todas las voces sean escuchadas.

Hoy México tiene grandes problemas, grandes desafíos que, con la visión distinta de una mujer, también puede tener diferentes soluciones, eso es lo que realmente importa, identificar las problemáticas para así ofrecer respuestas a la ciudadanía, lo cual en los últimos años no ha pasado.

Las mujeres del Partido Acción Nacional, con un liderazgo como el de Xóchitl Gálvez trabajamos e impulsamos una agenda que incluye algunos puntos que menciono a continuación y con ellos buscamos tener un mejor país:

1. Recuperar las estancias infantiles.

2. Recuperar las escuelas de tiempo completo.

3. Garantizar la igualdad salarial entre mujeres y hombres.

4. Promover un régimen laboral flexible para facilitar el desarrollo profesional y la vida familiar tanto de mujeres como hombres.

5. Impulsar programas integrales de apoyo para mujeres embarazadas.

6. Crear programas de financiamiento y capacitación para emprendedoras.

7. Construir un sistema nacional de cuidados con cobertura universal, de calidad y equidad.

8. Diseñar un nuevo modelo de centros de atención para mujeres víctimas de violencia.

9. Incrementar los presupuestos de las Fiscalías especializadas en delitos de violencia contra mujeres.

10. Incrementar un presupuesto para la detección temprana y la atención del cáncer de mama y cérvico-úterino.

Estas, son solo algunos temas a los que debemos dar respuesta para buscar un mejor México y, propuestas a las que las mujeres podamos dar un seguimiento puntual porque lo importante es comprometernos a cambiar las cosas, hacer de México uno mejor del que encontramos, y que sigamos conquistando espacios, teniendo siempre claro que en el lugar al que lleguemos hay que dejar nuestro sello, nuestra esencia y con ello un granito de arena para resolver poco a poco, los grandes problemas de nuestro país.

Es momento de actuar y trabajar, es momento de las mujeres, de mujeres echadas para adelante, de mujeres Xingonas, de pensar en plural. Sigamos construyendo con ímpetu, con constancia, con lucha, con perseverancia y con entrega, porque el México que todas queremos requiere nuestra voz, porque como refiere mi querida Yndira Sandoval, “Todas Votamos, Todas Contamos, Todas al Poder”.

Fuente: eloccidental.com.mx

Navegando sin rumbo: la crisis de la política exterior mexicana

Navegando sin rumbo: la crisis de la política exterior mexicana

Por: Brenda Estefan

En las circunstancias globales actuales, en las que hay un gran reacomodo del poder global, el brusco vaivén geopolítico hace que algunos navíos pierdan el rumbo y naufraguen, por lo que los países requieren un hábil timonel que con firmeza guíe el barco.

La política exterior no es un accesorio del gobierno; se trata de una herramienta fundamental para avanzar los intereses de un país y sus ciudadanos. Una política exterior bien entendida debe fortalecer la prosperidad nacional: los acuerdos comerciales y las alianzas económicas son clave para impulsar el crecimiento; la inversión extranjera directa genera empleos y derrama de divisas; y los mercados internacionales ofrecen oportunidades de crecimiento para las empresas nacionales. Además, en un mundo interconectado, la cooperación con otros países en materia de seguridad e inteligencia permite prevenir amenazas a la seguridad nacional; y el intercambio de información facilita la comprensión y atención de fenómenos transnacionales como la migración o el cambio climático. Adicionalmente, la política exterior permite a un país promover sus valores fundamentales y obtener apoyo para iniciativas específicas que sean de su interés; sin olvidar que el diálogo y la búsqueda de acuerdos siempre serán una alternativa preferible a los conflictos armados.

La forma en que un país se comporta en la escena internacional influye de manera relevante en su imagen y reputación global. Una política exterior coherente y respetuosa del derecho internacional fortalece la credibilidad de un país y amplía sus espacios de negociación, lo que es aún de mayor importancia cuando las aguas globales son turbulentas y los cambios inevitables.

Pero para que la política exterior sea realmente eficiente y cumpla con su deber, se requieren al menos dos elementos: visión y recursos humanos y financieros. Desgraciadamente, hoy en Palacio Nacional no se entiende para qué sirve la política exterior y, por tanto, no hay visión, y mucho menos recursos. La austeridad está matando de inanición al músculo diplomático mexicano; hoy no contamos con la infraestructura necesaria para impulsar a México y su visión en la escala global.

Desde el inicio de este gobierno, hace ya cinco años, la política exterior no ha reflejado de forma consistente nuestros intereses nacionales. En las semanas recientes, los ejemplos se han acumulado. A las ausencias ya habituales de López Obrador en los grandes foros internacionales, como la Cumbre del G20 y la Asamblea General de la ONU, se sumó la cancelación de la participación del presidente en la Cumbre del Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), que se desarrollará en San Francisco la próxima semana, con el argumento de que «no tenemos relaciones» con Perú, país que este año preside el Foro.

La ausencia de López Obrador en este espacio y su negativa, a inicios de este año, a traspasar la presidencia de la Alianza del Pacífico a Perú, son solo dos ejemplos de la nefasta costumbre de la actual administración de manipular el principio de «no intervención» de la política exterior mexicana, para utilizarlo de manera intermitente de acuerdo a la ideología de los gobiernos. Ademas de Perú, a la vista están los casos de BoliviaVenezuela Nicaragua. Cuando las decisiones diplomáticas reflejan los intereses de una persona o un grupo de personas y no una visión de Estado, no podemos ni siquiera hablar de que haya una política exterior sino en todo caso un club de amigos; este es el caso.

Sumado a estos desatinos, la semana pasada tuvimos el episodio de «México se suma, luego no se suma, al G77 + China». Ante la sorpresa de muchos de nosotros, que consideramos que México estructuralmente no tiene lógica como miembro de este grupo de países y que sería anacrónico volver a sus filas, el pasado viernes 15 de septiembre en Cuba, la Canciller Alicia Bárcena, en su intervención en la Cumbre del Grupo, expresó el interés de México por reincorporarse a «los debates y los empeños» de esta alianza. Tan solo un día después, el gobierno cubano dio respuesta al interés de México, anunciando que de manera unánime los países habían aprobado la reincorporación de México al bloque. Apenas tres días más tarde, la cancillería mexicana publicó un comunicado de prensa que señalaba: «México llevará a cabo un análisis de la agenda del Grupo para encontrar aquellos espacios donde México pueda contribuir… Este ejercicio de identificación de temas resulta necesario previo a transmitir la solicitud de participar activamente en los debates del G77 más China». ¿Por fin, queremos o no queremos? ¿Llamamos a la puerta, nos la abren y nos hacemos a un lado? ¿Siempre no? ¿Tenemos dudas?

En una conversación reciente con un alto funcionario de Estonia, este me decía que la noticia de la participación de un contingente ruso en el desfile cívico-militar de México el 16 de septiembre había sido noticia de primera plana en algunos diarios de su país. Para quienes insisten en pintar la participación rusa en el desfile como un acto sin la menor relevancia, quizás considerar que fuimos noticia de primera plana en otros países debiera hacerles reconsiderar. La discusión no es si Rusia había sido invitada en otras ediciones a marchar en el desfile o no, sino en qué condiciones se dio su participación este año. No es ningún secreto la flagrante violación que del derecho internacional y de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas está haciendo Rusia con la invasión a Ucrania. De hecho, México la ha condenado correctamente ante la ONU. ¿Qué hacemos entonces invitando a casa a un ejército cuyas acciones hemos «condenado» frente a la comunidad internacional?

La clara visión que existe entre muchos de los integrantes del Servicio Exterior Mexicano contrasta con la miopía de Palacio Nacional. Y lo más triste no solamente es que se ha decidido ignorar las opiniones y consideraciones de diplomáticos de carrera, sino que además se les desprecia hasta en su vida privada. El hecho de que 185 diplomáticos y sus respectivas familias estén varados en Ciudad de México porque no hay fondos suficientes para echar a andar el programa de rotación de miembros del Servicio Exterior Mexicano es muestra de ello. Algunos diplomáticos mexicanos incluso han decidido renunciar a su derecho de menaje de casa, una de las pocas cosas que los acompañan en su andar por el mundo. Una absoluta falta de respeto a la labor diplomática.

Hoy, mientras los fuertes cambios geopolíticos nos presentan marejadas, el timón del Estado mexicano anda extraviado, el barco navega sin faro, no tiene herramientas y su tripulación ha sido vapuleada.

Fuente: eluniversal.com.mx

Aunque haya sucedido hace décadas, no habrá impunidad para pederastas

Aunque haya sucedido hace décadas, no habrá impunidad para pederastas

Por: Josefina Vázquez Mota

Fue el 29 de abril de 2021 cuando el pleno del Senado aprobó por unanimidad, la no prescripción de delitos sexuales contra menores.

Con esta reforma no importa el tiempo que pase, la víctima de este crimen de violencia sexual va a poder denunciar y pedir justicia siempre, mientras que el victimario tendrá que pagar y enfrentarse a todo el peso de la ley, toda vez que se elimina la prescripción de los delitos de corrupción de menores, pornografía, turismo sexual, lenocinio, pederastia, abuso sexual y violación.

Hoy, mientras usted querida lectora o lector está leyendo este artículo, cerca de cinco millones de vidas se están destruyendo, y no por seres distantes, sino por aquellos que debiesen amarlos y protegerlos.

«Maldita sea, siempre me dijeron que no comiera tantos caramelos porque se me caerían los dientes, pero nunca me dijeron que no dejara que me tocasen porque me arruinarían la vida; cuando advertí que aquello no era normal ya era demasiado tarde”. Son las palabras de Lorena que sufrió abuso sexual de su tío.

La historia de Lorena es la que viven en México cinco millones de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, de acuerdo con la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (ADIVAC).

Por eso me congratuló de que el pasado 12 de septiembre, el pleno de la Cámara de Diputados haya aprobado, por unanimidad, la no prescripción de los delitos de violencia sexual en contra de niñas, niños y adolescentes.

No más impunidad a pederastas. Con la aprobación de esta reforma se confirma que las niñas, niños y adolescentes no tienen partidos, tienen derechos. Ya no habrá más pretextos para que las víctimas de este crimen hagan justicia. Las niñas, niños y adolescentes, tienen derecho a una vida sin violencia.

Quiero destacar que fue en octubre de 2019, cuando presenté ante el pleno del Senado la iniciativa, que también presentaron las senadoras Lilly Téllez y Antares Vázquez; y los senadores Ricardo Monreal, Martí Batres, Samuel García y Raúl Bolaños.

Cifras de ADIVAC señalan que uno de cada 10 delitos se denuncian y menos de dos por ciento encuentran justicia. Quiero compartirles que el promedio de agresiones cometidas por cada depredador sexual es de por lo menos 60 niñas, niños y adolescentes en su vida.

Yo he abrazado esta causa y quiero que la abracemos todas y todos, porque el delito de violencia sexual infantil alcanza incluso a bebés de seis meses. Una víctima de violencia sexual considerada sobreviviente, no va a poder tener una vida totalmente plena, porque el daño la va a acompañar toda su vida.

Los victimarios llegan a ser los padres, tíos, vecinos, hermanos, líderes religiosos, profesores, entrenadores de gimnasia, fútbol, amigos de la familia.

Es importante destacar que el delito de violencia sexual infantil no solamente se va a poder investigar cuando los agresores sean servidores públicos o ministros de culto, sino que las sanciones serán aún mayores, y una vez sentenciados, serán destituidos para así detener su destrucción y enfrentar la ley con todo su rigor.

Hoy miles de adultos, víctimas de este atroz crimen, no encuentran ni paz, ni justicia, ni reposo, pero afortunadamente, gracias a esta reforma al Código Penal Federal, podremos romper el silencio, la secrecía, pero sobre todo, no habrá más impunidad para los pederastas y sí justicia para niñas, niños y adolescentes, víctimas de violencia sexual.

«Amo y odio a mis padres, ellos supieron que a los cinco años el abuelo, que entonces tenía 90 años, iba por mí al kinder y cometía el crimen de violencia sexual», me dijo Maide.

Fuente: eluniversal.com.mx

Atlas de trabajo infantil… maldita sea

Atlas de trabajo infantil… maldita sea

Por: Aurora Aguilar

La infancia debiera ser, independientemente de nuestro origen, nivel socioeconómico, etnia o nacionalidad, la principal etapa de formación en valores, de construcción de autoestima a partir del amor, del juego, la aceptación incondicional…en pocas palabras, la piedra angular de nuestras vidas. Infancia es destino dice el adagio y no se equivoca.

Para millones de niñas y niños en el mundo, incluido tristemente nuestro país, la realidad es horrenda, una pesadilla. La organización Save the Children recientemente presentó el informe “Atlas de Trabajo Infantil”, una investigación que busca detectar las situaciones y condiciones que colocan a niñas, niños y adolescentes (NNA) mexicanos en riesgo de hacer actividades laborales.

El hallazgo base es que 3.3 millones de NNA, casi el 9% del total, realizan trabajo infantil en México. Entre otras acciones de sensibilización, la campaña #NiñezLibreDeTrabajo impulsa la exposición de la realidad en cifras para sensibilizar y reflexionar sobre el trabajo infantil en nuestro país. Ya fue presentado en Tlaxcala, por cierto.

Estos son ejemplos de sus voces (piensa en ti o en tus hijas e hijos a esas edades):

Bárbara tiene 12 años y fue víctima de explotación sexual. Miles de NNA han sido privados de su libertad con la finalidad de explotarlos sexual o laboralmente, intercambiarlos por dinero y obtener beneficios comerciales. “Desde los once años me obligaron a prostituirme, un señor me vigilaba y amenazaba. Tenía que prepararme siempre para los turistas que venían a la playa. Me daba mucho miedo”.

Raúl tiene 13 años y fue reclutado contra su voluntad por el crimen organizado. Durante todo ese tiempo sufrió mucho estrés y traumas que afectaron su desarrollo. “Me obligaron a trabajar para ellos, a vigilar a los enemigos, nos decían halcones. Me enseñaron a usar armas. Yo no quería, era muy chico y me daba mucho miedo pero si no lo hacía iban a matar a mi familia. Tuve que huir y ahora intento cruzar a los Estados Unidos para empezar de nuevo”.

Armando tiene 9 años y trabaja en la pesca. La pobreza es una de las principales causas de trabajo infantil; NNA trabajan para sobrevivir y cubrir sus necesidades de comida, alojamiento y ropa. “Mi papá se dedicaba a la pesca y fue quien me enseñó, pero se fue a Estados Unidos y ya no sabemos nada de él. Trabajamos bajo el sol. Las manos se me entumen y me salen llagas. No quisiera hacer esto”.

César y Pamela trabajan recolectando basura. Los principales riesgos a los que se exponen realizando estos trabajos son: infecciones, enfermedades digestivas, malnutrición, cortes con vidrios o jeringas, mordeduras de animales, picaduras de insectos, atropellos o acoso. “Antes el olor me mareaba y me daba asco, pero ya me acostumbré”.

Cada temporada de zafra cientos de niñas, niños y adolescentes trabajan en campos agrícolas para apoyar en la economía familiar. Muchos de ellos nunca regresan a la escuela y se quedan en los campos trabajando. “Tengo tres hermanos. Tenía cuatro pero uno se murió porque lo atropellaron mientras trabajábamos. Dejé de estudiar en la pandemia porque no tengo computadora ni tele. Me gustaría más estar en la escuela. De grande quisiera ser doctora pero sé que eso no va a pasar. A lo mejor trabajo en el campo toda la vida”.

Sin educación, amor o juego. La niñez que se pierde en el trabajo, ese que además es mal remunerado y delictivo y explotador lleva a un futuro comprometido; ponen en riesgo su salud, hasta su propia vida y por supuesto, no cuentan con seguridad social alguna. ¡Vaya! No cuentan con seguridad, punto. Las consecuencias son devastadoras.

Ahora atrevámonos a decir que son el futuro de México. Ojalá no crezcan para cobrar la factura porque no hay generación ni sector gubernamental, social o privado que la pueda pagar. Niñez en desesperanza y desolación y el tema de conversación son las corcholatas. Maldita sea.

Fuente: elsoldetlaxcala.com.mx

Complicado romper el techo de cristal

Complicado romper el techo de cristal

Por: Angélica de la Peña

ONU Mujeres y la Unión Interparlamentaria presentaron la Situación de las Mujeres en la política a nivel mundial, diagnóstico hasta el 1 de enero de 2023. En encargo de ministras (o secretarías) México ocupa el lugar 26; en la revisión de Mujeres en el Parlamento, México ocupa el quinto lugar.

Como sabemos hemos avanzado en la paridad numérica en el Poder Legislativo. No así en la igualdad sustantiva que significa que las mujeres han logrado un estadio de vida igualitario respecto de los hombres, ciudadanía plena, sin opresión de hombres hacia mujeres, gozando libertades plenas, entre ellas libertad de pensamiento, educación y el logro de su proyecto de vida.

En el ámbito legislativo es necesario logren ocupar las presidencias de las comisiones más importantes, estén en la conducción de las cámaras o las mesas directivas, y ocupen incluso la coordinación de los grupos parlamentarios. No hay peor foto que aquella donde todos los coordinadores son hombres en una cámara con 50% mujeres. Las legisladoras no son incorporadas de manera igualitaria en la política parlamentaria.

En las cámaras prevalece un sistema que ha perpetuado formas parlamentarias androcéntricas muy difíciles de remontar y son reflejo por cierto, de los partidos políticos. Y lo peor es cuando no pueden tomar decisiones sin la anuencia de los señores, sea el presidente del país, o de sus partidos, o de los grupos de poder que representen. Un ejemplo de ello es el diseño y aprobación del presupuesto de egresos; aunque se mencione la importancia de la perspectiva de género, lo que impera es un status conservador; no se decide etiquetar los gastos desde un enfoque anti discriminatorio y de fomento del desarrollo sostenible de las mujeres de todas las edades y condiciones, y los avances que se logran no se blindan para evitar su retroceso: ahí esta el Anexo 13 como ejemplo. Ha habido votaciones donde muchas nos preguntamos porqué no se unen todas las diputadas y votan preceptos a favor de las mujeres, o evitan que se vote reformas o derogaciones contrarias a los intereses de las mujeres. ¡Son la mitad en las cámaras!

Salvo excepciones, las legisladoras son disciplinadas por los señores quienes negocian y acuerdan sin la voz de ellas. Países con sobre representación de un partido manda quien gobierna. El mejor ejemplo son los países que están arriba de México en el informe de ONU Mujeres y la UIP. Cuba ocupa el segundo lugar. Nicaragua ocupa el tercer lugar. La persecución a la oposición, a las feministas o a quienes defienden los derechos humanos es la característica autocrática de estos dos países; fatal. De qué sirve en estos países haya tanta presencia de mujeres.

Por lo tanto el balance es inevitable: ni siquiera con la presencia igualitaria de mujeres se garantiza que su prioridad sea la defensa de los derechos de las mujeres.

Marilyn Loden, quien acuñó la frase “techo de cristal” manifestaba que toda mujer que está en una posición de liderazgo debería abogar por un cambio para las mujeres. Hoy aún con la paridad numérica, seguimos atoradas, constreñidas, como si tuviéramos una coraza invisible, que nos impide influir en acciones para que otras avancen. El techo de cristal en la realidad sigue estando muy arriba fuera de nuestro alcance para romperlo.

Cuánto tiempo tiene que pasar para lograr la deconstrucción de la sociedad dominada por un sistema patriarcal cuyos personeros siguen sometiendo, incluso a las mujeres que son sus pares.

Fuente: elsoldemexico.com.mx