Lo que nos depara, si seguimos en impasse

Lo que nos depara, si seguimos en impasse

Oímos quejas por todas partes, somos en realidad muy quejumbrosos y quejumbrosas. Pero hay poca acción para corregir lo que nos molesta, aunque el estado de cosas nos esté llevando a un deterioro en nuestras vidas.

Que la inseguridad está sin control en todas partes. Que ya ninguna carretera es segura. Que a nuestras jóvenes hijas e hijos no les gusta que les llamemos al celular nomás llegan las 10 de la noche para saber que están bien y no dormimos hasta que llegan.

Que si todo está carísimo, comenzando por la gasolina que nos dijeron hace seis años que no iba a subir porque tendríamos la mejor y más fregona refinería en Tabasco, donde el gobierno de López Obrador derribó impunemente más de 12 mil de metros cuadrados de manglares, y el ecocidio también se perpetró contra la península de Yucatán con un tren en medio de las selvas y biosferas; hay que decirlo para no olvidar: López fue un peligroso autoritario; y lo dejamos hacer y deshacer.

Que si hoy llegamos todas porque ya logramos una mujer sea presidenta, aunque sólo participen las disciplinadas mujeres de su partido.

La lista de mentirillas es muy larga. Pero lo más amenazante es la instauración del partido único con adeptos asombrosamente disciplinados; de facto es una vuelta a la etapa de Santa Anna, al siglo XIX, antes de la aprobación de la Constitución de 1857 que estableció la división entre los tres Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; invocó los derechos humanos y la no reelección; los principios del liberalismo que caracterizó al pensamiento de la Ilustración.

La Constitución de 1917 reafirma lo avanzado y establece garantías sociales, y una legalidad para la paz; en 1953 se reconoce con justicia el voto de las mujeres y poco a poco otros derechos inscritos en el derecho internacional de los derechos humanos.

¿Dónde estamos ahora, respecto a estas causas y estos derechos?

Los análisis señalan que los partidos con registro no lograron detener los humos autoritarios. La elección de junio pasado dejó en la mayoría, desanimo e inmovilidad.

En la realidad ya no están debidamente organizadas todas las voces de la inconformidad; pero ¡ojo!, no podemos seguir así, hay que construir alternativas.

Lo sensato, plausible y legal, es tomar decisiones hacia la ruta de la construcción de nuevos compromisos políticos donde se exija con ímpetu, ejercicio de derechos y deberes, para restituir una convivencia pacífica donde las niñas y los niños estén seguros en su hogar, en su escuela y en las calles.

Urge vindicar que los derechos, son derechos humanos; la real división de poderes, y la reconstrucción de instituciones que estén del lado de la gente vigilando la rendición de cuentas de quienes están en los ámbitos gubernamentales. Porque las causas que se establecieron en 1810, 1857 y 1917, hoy están a la deriva. La regresión a la que nos está llevando Morena con su segundo piso de la 4T, en realidad es a la época de Antonio López de Santa Anna.

Necesitamos dejar la pasividad. Empiezo por mi. He tomado la decisión de atender la invitación a afiliarme a SomosMX, el nuevo partido que plantea, entre otras causas, la efectiva división de Poderes y un Estado de Derecho que no discrimine a nadie. Este fue el motivo de los constitucionalistas del Siglo XIX, quienes con generosa mirada de futuro, sentaron las bases de nuestra República mexicana, hoy vilipendiada.

Fuente: oem.com.mx/elsoldemexico

Plan México y las Pymes

Plan México y las Pymes

El Plan México es un ambicioso conjunto de metas que pretenden detonar el crecimiento económico de nuestro país, dentro de este instrumento hay varios elementos que están íntimamente relacionados con las pequeñas empresas. Recordemos que las micros y pequeñas empresas son la columna vertebral de la economía mexicana, son casi 5 millones de establecimientos que generan 50% del Producto Interno Bruto y más de 70% del empleo formal total. Reconozco, que es sumamente esperanzador, que el primer bosquejo de política económica e industrial del gobierno federal contemple a este importante sector.

A pesar de su relevancia, las pequeñas empresas han sido abandonadas en los últimos años, faltan apoyos del gobierno, hay poco financiamiento de acuerdo con sus necesidades, un nulo ecosistema para el emprendimiento y poca visión sobre la importancia de su vinculación con las grandes cadenas de valor; por eso es urgente una nueva política que las ponga en el centro de las decisiones económicas de México.

Yo no tengo duda que quien está detrás de este objetivo es Altagracia Gómez Sierra, desde su incorporación a la campaña de Sheinbaum, y ahora, como titular del Consejo Asesor Empresarial de la Presidenta, ha sido reiterativa en la necesidad de tener una política integral para PYMES.

Hoy analizaremos dos elementos que están dentro del plan que Altagracia propuso con mayor detalle:

1) Aumentar 15% el contenido nacional.

Esta acción se dice fácil, pero requiere el más alto nivel de compromiso y coordinación, pues implica mejorar radicalmente el ecosistema de emprendimiento, especialmente el de alto impacto. En México muy pocas empresas pueden innovar y adoptar nuevas tecnologías; estamos hablando que sólo 25% están en proceso de transformación digital, y de éstas un mínimo de 12% son PYMES.

En conclusión, aumentar el contenido nacional implica acciones diversas: mecanismos formales de transferencia de conocimiento, el mapeo completo de las PYMES que pueden vincularse a las empresas tractoras, muchas más negocios TIC como habilitadoras del emprendimiento, mejor entorno para hacer negocios, simplificación de trámites, más incubación, más aceleradoras, nuevos centros de investigación vinculados al sector productivo, mayor capital humano, crear una nueva comunidad de jóvenes tecnólogos y ligarlos con las empresas grandes; en fin, la lista no termina ahí y es una tarea enorme, pero necesaria. Recomendaría una Mesa Ejecutiva, exclusivamente para identificar cada acción necesaria para alcanzar esta meta, e involucrar a todos los actores posibles.

2) Financiar 30% de pequeñas y medianas empresas.

Este punto es vital, porque el sector corporativo mexicano tiene el mayor nivel de apalancamiento bancario entre los países de la OCDE y la prima de riesgo por el crédito al sector privado se encuentra dentro del 30% más bajo a nivel mundial, sin embargo, 25% de las empresas mexicanas cierran por problemas para obtener financiamiento.

El Plan México contempló algunos compromisos, a principios de febrero se lanzaría un Fondo de Banca de Desarrollo para Medianas y Pequeñas Empresas; aún no hay noticias al respecto, pero sería muy importante que pronto sepamos de este fondo, especialmente si están pensando en esquemas de garantías, porque justamente los fondos del gobierno de este tipo disminuyeron 40% de 2017 a 2023, y los recursos públicos para el ramo de Economía más de 60%.

También está pactado que en abril se firme el acuerdo entre el Banco de México, la Asociación de Bancos de México y Gobierno Federal para incrementar el acceso a financiamiento para Pymes. Si bien el sector bancario aporta 50% del financiamiento total, hay que considerar que por el crecimiento que han tenido instituciones diferentes a los bancos y la relevancia de otras organizaciones gremiales del mercado financiero tendrían que incorporar a más participantes; por ejemplo, la UNIFIMEX, sofomes, fintechs, las dos bolsas de valores, empresas de factoraje, etc. Incluso me aventuraría a cuestionar si debieran sumar en la discusión alguna acción afirmativa para instituciones de capital mexicano y asegurar que una parte importante de las utilidades que se generen se queden en el país y poder contribuir así a la meta de crecimiento económico.

Los retos son enormes, pero hay visión y equipo, ¡manos a la obra!

Fuente: eleconomista.com.mx

El Maíz es Nuestro: Defensa de la Soberanía Alimentaria y la Identidad Nacional

El Maíz es Nuestro: Defensa de la Soberanía Alimentaria y la Identidad Nacional

México busca equilibrar sus obligaciones internacionales, como las del T-MEC, permitiendo la importación de maíz transgénico para usos industriales y forrajeros, pero manteniendo nuestras tierras libres de estos cultivos.

El 23 de enero de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó una reforma constitucional para declarar al maíz como un símbolo de identidad nacional y prohibir el cultivo de maíz transgénico en México. La iniciativa busca preservar la biodiversidad y proteger las variedades nativas de maíz, que son cruciales tanto para las comunidades originarias como para la humanidad en general. En respuesta a la creciente presión de corporaciones multinacionales, la reforma reafirma la soberanía alimentaria y la preservación cultural de México.

La propuesta de reforma se apoya en la defensa de la identidad nacional y las raíces culturales de México, entendiendo al maíz no solo como un grano, sino como la base de nuestra alimentación y tradición. El proceso ha incluido un diálogo con diversas dependencias y organizaciones, ajustando la propuesta para equilibrar la protección del maíz nativo con las necesidades comerciales y las obligaciones internacionales.

El gobierno ha demostrado la capacidad de construir consensos sin ceder a los intereses de grandes corporaciones.

Los secretarios de Agricultura y Ciencia, Julio Berdegué y Rosaura Ruiz, destacan que el maíz transgénico no solo pone en riesgo la biodiversidad, sino también la soberanía alimentaria del país. La reforma establece un proceso riguroso de evaluación de los impactos ecológicos, sociales y económicos de las modificaciones genéticas. Esto busca evitar la propagación de cultivos transgénicos en el territorio mexicano y proteger las razas nativas.

Además, la reforma refuerza la protección del maíz nativo mediante la promoción de prácticas agrícolas sostenibles y el apoyo a pequeños y medianos productores. Se fomenta la investigación científica que respete las barreras naturales de reproducción del maíz, en lugar de recurrir a la biotecnología. Las comunidades indígenas, responsables de la conservación de la biodiversidad de los cultivos, jugarán un papel fundamental en la toma de decisiones, reconociendo su conocimiento ancestral y experiencia en la conservación del maíz.

La reforma también establece un sistema de monitoreo y control para evitar la contaminación transgénica y garantiza campañas educativas sobre los beneficios del maíz nativo, su valor cultural y nutricional, y los riesgos de los cultivos modificados genéticamente. A través de estas medidas, México busca equilibrar sus obligaciones internacionales, como las del T-MEC, permitiendo la importación de maíz transgénico para usos industriales y forrajeros, pero manteniendo nuestras tierras libres de estos cultivos.

Este enfoque refuerza la soberanía alimentaria del país y defiende un modelo agrícola independiente de las grandes corporaciones, impulsando la sostenibilidad y el bienestar de las comunidades rurales. Con esta reforma, México da un paso firme hacia la preservación de su cultura alimentaria y su autonomía frente a intereses extranjeros.

Fuente: heraldodemexico.com.mx

Las ciudades que merecemos

Las ciudades que merecemos

La ciudad que anhelamos construir para las niñas y niños es un lugar donde puedan ser libres, sentirse seguros y ejercer su autonomía con confianza. Un espacio que les permita crecer sin miedo, moverse sin obstáculos y descubrir el mundo con curiosidad. ¿Qué significa una ciudad así?
Para empezar, significa que como familias podamos hacer nuestra vida en un radio de 15 minutos desde nuestra casa. Que las escuelas estén lo suficientemente cerca para que puedan caminar o ir en bicicleta sin preocupaciones. Que los parques sean seguros, bien iluminados y tan vibrantes en su vida recreativa que, en lugar de convertirse en espacios abandonados y vulnerables al vandalismo, se transformen en el corazón de una comunidad activa y unida.

En la ciudad a la que tenemos derecho, la señalización es clara y efectiva. No hay dudas sobre quién tiene la preferencia en la vía pública. Los carriles están bien delimitados para peatones, ciclistas y automóviles; la velocidad está regulada y los semáforos funcionan con la precisión de un reloj suizo. Así, la posibilidad de un accidente deja de ser una preocupación constante y se convierte en una eventualidad poco probable. Si las niñas y niños decidieran tomar el transporte público, encontrarían un sistema diseñado con las infancias en mente: con asientos y agarraderas adaptadas a su altura, botones de emergencia accesibles y teléfonos equipados para cualquier eventualidad.

La ciudad que merecemos también está llena de espacios públicos que no solo existen, sino que son activos y vibrantes. Un lugar donde la cultura se encuentra en cada esquina: donde, al ir al supermercado, nos sorprenda una estudiantina tocando en la plaza, o donde los sábados el plan sea ver una película al aire libre en una plaza pública. Un plan que, aunque podríamos replicar en un cine dentro de una exclusiva plaza comercial, preferimos hacer en comunidad, de forma gratuita y con la misma calidad.

Imagino una ciudad arbolada, donde la vegetación cumple una doble función: purificar el aire y mitigar el calor, que también sirva como un bosque didáctico. Un espacio donde, mientras Juan Pablo camina, pueda aprender el nombre de los árboles que lo rodean y descubrir algo nuevo a cada paso. La ciudad que anhelo para mi hijo es una ciudad llena de vida, donde la única limitante para aprender y desarrollarse sea su propia curiosidad. Un lugar donde crecer no signifique adaptarse al caos ni aprender a vivir con miedo, sino un espacio que lo impulse, lo proteja y le permita florecer.

Es fundamental salir de nuestra visión adultocentrista y reconocer que las infancias son tan, o incluso más, ingeniosas que nosotros. Debemos crear mecanismos de participación que nos permitan comprender su cosmovisión y valorar sus ideas. Al hacerlo, no solo enriquecemos nuestras decisiones con su creatividad y perspectiva, sino que también fomentamos en ellas y ellos un sentido cívico y de pertenencia a su ciudad, su estado y su país.
Alrededor del mundo existen modelos urbanos innovadores que vale la pena estudiar y adaptar a nuestra realidad. Bogotá, por ejemplo, ha sido pionera con sus Manzanas del Cuidado, una iniciativa reconocida internacionalmente que en 2023 recibió el Premio Internacional de Guangzhou a la Innovación Urbana. Estos centros integrales brindan a las mujeres acceso a asesoría jurídica, atención psicológica, talleres de emprendimiento, acompañamiento educativo, consultas médicas y hasta un servicio de lavandería comunitaria. Un modelo que no solo impulsa el bienestar de las mujeres, sino que reestructura el tejido social y fomenta una ciudad más equitativa.

Otro caso emblemático es el de las supermanzanas en Barcelona, diseñadas para desincentivar el uso del automóvil y devolver el espacio urbano a peatones y ciclistas. Su implementación se realizó en dos fases: primero, con intervenciones de urbanismo táctico que delimitaron áreas de convivencia y espacios para la infancia; luego, con la consolidación de la infraestructura urbana de forma permanente. El resultado: 13 mil 350 metros cuadrados de espacio público recuperado para peatones, con más árboles, mobiliario urbano, áreas de juego, carriles bici y puntos de recarga para vehículos eléctricos. Además, la reducción del tráfico en un 58% ha disminuido significativamente los niveles de ruido diurno.

En Jalisco hemos procurado mantenernos a la vanguardia, recuperando buenas prácticas de ciudades latinoamericanas y adaptándolas a nuestro contexto. Un ejemplo de ello es la implementación del Bus Rapid Transit (BRT), inspirado en la exitosa experiencia de Curitiba. Este sistema busca transportar a más personas de forma rápida, cómoda y segura, optimizando la movilidad urbana y reduciendo la congestión vehicular.

Los ejemplos están ahí, respaldados por evidencia y con impactos positivos comprobados. Ahora es momento de actuar. Desde la oportunidad que hoy tengo al presidir la Comisión de Zonas Metropolitanas en la Cámara de Diputados, impulsaremos estos modelos a través de foros regionales enfocados en la mejora legislativa. Promoveremos buenas prácticas, difundiremos su potencial de replicabilidad y trabajaremos de la mano con los gobiernos locales y municipales para avanzar en la construcción del derecho a la ciudad.

Fuente: quierotv.mx

El estado de la corrupción

El estado de la corrupción

Este año se cumplen tres décadas de la creación del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional que se ha afianzado como insumo estratégico para conocer la variación y el alcance que tiene este fenómeno en 180 naciones. 

Durante estos años el reporte no ha estado exento de polémica. La academia ha señalado la ausencia de rigor metodológico y evidencia empírica, pero se reconoce al mismo tiempo que es el indicador más aproximado para medir su dimensión. Observan que además de no reflejar casos concretos, engloba en un solo ranking a países con normas y leyes diversas y con grados opuestos de desarrollo. El organismo recuerda que se mide la tendencia no casos específicos.

La corrupción está presente en todo el mundo en mayor o menor medida según el IPC. Clasifica una escala de 0 (los más corruptos) a 100 (los más limpios) que ningún país alcanza. Dinamarca con 90 y Venezuela con 10 se encuentran en los extremos de la medición. Estados Unidos está en el nada impecable lugar 29.

Hoy es un reto de la nueva administración ya que México tuvo su peor registro el año pasado al obtener 26 puntos y ubicarse en el lugar 140 de los 180 países evaluados. La percepción más favorable para nuestro país fue en 2008 cuando obtuvo 36 puntos y se situó en el lugar 72. 

La información fue recabada entre personas expertas en materia anticorrupción durante 2023 y 2024. Para la organización alemana, el resultado responde al desempeño del Poder Judicial que no ha logrado tomar medidas contra casos emblemáticos de corrupción; resalta también la incertidumbre sobre el alcance y la implementación de las reformas en materia de transparencia y anticorrupción.

Todas las caras de la corrupción son perjudiciales. Afecta el crecimiento económico de un país, debilita las finanzas públicas (México tiene los más bajos niveles de recaudación impositiva de América Latina) y sobre todo, socava la confianza ciudadana en las instituciones. Todo lo anterior se convierte en un círculo vicioso. 

Esfuerzos institucionales para combatir la corrupción no han faltado. Entre 2015 y 2016 se promovieron reformas constitucionales que buscaron recuperar esa confianza mediante la creación del Sistema Nacional Anticorrupción. En diciembre pasado se extinguieron los organismos autónomos relacionados con la transparencia que fueron remplazados por un nuevo diseño institucional.

Las sucesivas reformas administrativas no han tenido la capacidad de atender integralmente este fenómeno. Los ciudadanos siguen concibiendo la política y la función pública como espacios de poder discrecional.

Las dependencias deben intensificar la utilización de herramientas tecnológicas que garanticen la prestación de un servicio o expedición de trámites sin necesidad de que quede a criterio de un empleado público que se encuentra detrás de una ventanilla.

La corrupción demanda un combate frontal en múltiples espacios con la activa participación de todos los actores sociales para lograr su gradual disminución pues vemos que no se acabará por simple decreto. Hay grandes acuerdos que podrían generar grandes coincidencias.

Fuente: oem.com.mx/elsoldemexico